martes, 2 de abril de 2019

FRANZ TAMAYO Y LA CREACIÓN DE UNA PEDAGOGÍA NACIONAL




Por Juan Godoy*
“La provocación de la conciencia nacional (…) y esta fiebre creadora de vida que pretendemos despertar en nuestra educación nacional es la única que podrá dar un resultado positivo y seguro, más que la importación de ciencias, métodos y profesores extranjeros, más que todo el oro del mundo, más que todas las ilusiones de nuestros pedantes pasados y presentes. Y en esto consisten la doctrina y la creación de la pedagogía nacional” (Franz Tamayo, 1910).
Simón Patiño (1860-1947), uno de los barones del estaño, amo y señor de la Bolivia semi-colonial, no sólo pretendió controlar el presente boliviano sino también el pasado, no solo la economía sino también la cultura, los sentimientos y conciencia de la población. De esta forma, tendría un mayor control sobre “su país” y “sus riquezas”. Patiño había leído el libro de Alcides Arguedas (1879-1946) que lleva el sugestivo título de Pueblo Enfermo, editado en 1909. Evidentemente coincide con la visión del escritor, dado que le encarga que escriba un libro sobre la Historia de Bolivia, una ampliación de aquel otro trabajo (Céspedes, 1975). Pueblo Enfermo es un libro de historia y fundamentalmente de interpretación de la realidad boliviana. Arguedas toma el pedido –reclamando que le paguen por adelantado– y escribe ampliando lo desarrollado en Pueblo Enfermo. Éste se va a convertir en una herramienta de interpretación de la historia y la realidad boliviana desde el punto de vista colonial. El Pueblo que está enfermo, claro, es el boliviano. Este trabajo es un puntal donde se asienta una mentalidad anti-boliviana. Es un ensayo que podemos enmarcar en la autodenigración de lo nacional. Allí Arguedas afirma, por ejemplo, entre las muchas cuestiones que critica de las características del hombre boliviano: “nótese en el hombre del altiplano la dureza de carácter, la aridez de sentimientos, la absoluta ausencia de afecciones estéticas. (…) Es duro, rencoroso, egoísta, cruel, vengativo y desconfiado. Le falta voluntad, persistencia de ánimo, y siente profundo aborrecimiento por todo lo que se diferencia. (…) Su alma [la del indio] es depósito de rencores acumulados de muy atrás” (Arguedas, 1909: 38, 40, 47). Augusto Céspedes considera que “el espíritu extranjerizante de la casta anti-nacional cobró personería intelectual en la obra del escritor montista Alcides Arguedas, quien tomó a su cargo la devastación moral del pueblo y la historia bolivianos. Poseído de furia semi-sociológica e historicista, Arguedas, el crítico del pueblo boliviano (en Pueblo Enfermo), tomó el camino más fácil y menos culto de relatar los hechos cual si lo hiciera objetivamente, cargándoles la tinta, empero, de acuerdo a la mente de la clase dominante” (Céspedes, 1956: 51).
Contra esta pedagogía colonial es que se levanta Franz Tamayo (1879-1956) a partir de escribir durante el año 1910 una serie de artículos en un periódico[1] que luego se compilaron en un libro que apunta a la afirmación de la conciencia boliviana, y que también –como contracara– se convierte en un trabajo emblemático de una visión propia de la historia que toma otro punto de partida para la comprensión de la realidad profunda de Bolivia. El título con el que se compilan los artículos marca la disidencia: Hacia una pedagogía nacional.[2]
Para enmarcar mejor el ensayo, observamos que el gobierno boliviano había enviado a Europa una comisión para que se pusiera al tanto de las novedades de la educación europea. El estudioso de muchos pensadores latinoamericanos Carlos Piñeiro Iñíguez considera que “la serie [de artículos de Tamayo] se inició con objetivos polémicos y terminó abarcando temas fundamentales para la autocomprensión de los países andinos y de gran parte de América. (…) De su prosa salieron los argumentos más firmes con los que el indoamericanismo posterior moldearía la especificidad de la América andina” (Piñeiro Iñíguez, 2004: 88, 105).
Tamayo considera que su libro no sólo es para la reflexión, sino también pretende servir para la batalla. Asimismo, el libro es una creación original que apunta a no ser calco y copia de otras ideas, sino a hacer germinar las propias. Es una reflexión propia acerca de la necesidad de la conformación de una pedagogía nacional. Resuena el repicar de la máquina de escribir del boliviano que marca el pulso urgente de las notas que escribe. Urge la creación de una pedagogía propia. El texto contiene varias ideas. Nos centraremos aquí, fundamentalmente, en lo que refiere a esto último.
Es un manifiesto contra la oligarquía local y la intelligentzia boliviana que pretende transformar el país real por su ideal abstracto de lo que debe ser. Procuran hacer de Bolivia un país europeo a partir de la creación de universidades y escuelas que copien los programas y los planes de estudio de las universidades europeas. “Se ha creído que la pedagogía debía irse a estudiarse a Europa para aplicarla después a Bolivia. (…) Siguiendo estos criterios falsos y pueriles, la suprema aspiración de nuestros pedagogos sería hacer de nuestros nuevos países nuevas Francias y nuevas Alemanias, como si esto fuera posible” (Tamayo, 1979: 5). La historia no se repite y las realidades no son iguales, por lo que los esquemas teóricos y pedagógicos no pueden ser iguales en tiempo y espacio. Los problemas pedagógicos no van a resolverse yendo a Europa a buscar soluciones mágicas, sino que esos problemas han de resolverse en Bolivia. Por eso “son los resortes íntimos de nuestra vida interior y de nuestra historia los que sobre todo el gran pedagogo debe tratar de descubrir” (Tamayo, 1979: 6).
No hay que partir de esquemas abstractos e intentar aplicarlos a la realidad concreta, sino que el pedagogo “es sobre la vida misma que debe operar, y no sobre papel impreso, y en este sentido es una pedagogía boliviana la que hay que crear, y no plagiar una pedagogía transatlántica cualquiera”. Hay que indagar en el alma boliviana, descubrir la personalidad propia, crear una conciencia nacional que es diferente a la de Europa. No hay métodos que sean absolutos. Así, “nuestra idea maestra ha sido derivar nuestra pedagogía de nosotros mismos. Entonces hemos buscado nuestras propias fuentes, y hemos establecido que todo movimiento en este terreno debe partir de nosotros para llegar a nosotros mismos” (Tamayo, 1979: 77).
La pedagogía que enseña la autodenigración de lo nacional nos hace pensar que somos incapaces, que no podemos generar una matriz de pensamiento propio. En un párrafo que parece escrito sobre Pueblo Enfermo, Tamayo afirma que “nuestros sabios pedagogos encontrarían que una pedagogía así [refiere a una pedagogía nacional] sería llanamente desastrosa. Afirman que no conocemos el aseo, que no gustamos del movimiento físico, tan proficuo a la salud; que tendemos a entregarnos a ejercicios piadosos, tendencia que acusaría un natural fanático; que somos alcohólicos, holgazanes, envidiosos, egoístas, mentirosos y, sobre todo, perversos; que nuestra música es quejumbrosa (¡oh Chopin!, ¡oh Beethoven!); que en pintura se prefiere los colores chillones y en poesía lo sentimental (¡oh Heine!, ¡oh Sófocles!)” (Tamayo, 1979: 14). El único que nos da “buenos frutos” es el árbol de la cultura de elite que mira la realidad a través de “ojos europeos”. De esta forma, como somos incapaces, mejor copiar.
Ahora bien, Tamayo considera que el país se fue conformando como una entidad dependiente de Europa. Así el alto comercio, los ferrocarriles, los grandes establecimientos mineros, etcétera, se encuentran en manos extranjeras, realidad a la que no escapan los libros que están escritos en virtud de la realidad semi-colonial. En este sentido, “todo consiste para ellos (la intelligentzia boliviana) en plagiar lo europeo sin mayor consideración. Porque en Europa se hace esto o aquello, no hay más que hacerlo también en Bolivia. ¡Qué plaga libresca y qué infecundidad mental!” (Tamayo, 1979: 48).
La intelligentzia boliviana encuentra una diferencia entre su expectativa de ser un país europeo y la realidad boliviana que dista ser similar. Así, lo que hacen es calco y plagio de ideas europeas. Al libro europeo se le opone la realidad latinoamericana, por eso debemos “dejar de simular; renunciar a la apariencia de las ciencias, y emprender la ciencia de las realidades; trabajar, trabajar, trabajar, y en el caso concreto, cerrar los libros y abrir los ojos… sobre la vida” (Tamayo, 1979: 13). No se trata de un manifiesto contra el conocimiento, pero sí uno contra el que coloniza pedagógicamente. Tampoco se trata del rechazo sin más de las ideas germinadas en Europa, pero sí considera el escritor boliviano que la idea europea “sola jamás bastará para edificar nada en nuestro suelo ni en nuestra conciencia”. Se trata entonces de buscar “en la energía constante e infatigable, en el trabajo de todos para todos, en la buena voluntad, en el calor del alma patria, en la fuerza y potencia de nuestra sangre” (Tamayo, 1979: 75).
No toda educación es de signo positivo, pues la instrucción puede funcionar como colonización pedagógica y enseñarnos a pensar a contrapelo de la realidad nacional. Tamayo invita a pensar en nacional, a ser creativos, a descubrir nuestra realidad y fisonomía y dar lugar a nuestra voz. Romper con la autodenigración de lo nacional y la pedagogía colonial que obtura la expresión de Nuestra América profunda, encontrarnos así con nosotros mismos y construir una matriz de pensamiento propia. Se trata de formar un carácter nacional. Una forma propia de mirar el mundo: “necesitamos, pues, crear la pedagogía nacional, es decir una pedagogía nuestra, medida a nuestras fuerzas, de acuerdo con nuestras costumbres, conforme a nuestras naturales tendencias y gustos y en armonía con nuestras condiciones físicas y morales” (Tamayo, 1979: 8).
Bibliografía
Arguedas A (1909): Pueblo Enfermo. Contribución a la psicología de los pueblos hispano-americanos. Barcelona, Luis Tasso.
Céspedes A (1951): El dictador suicida. 40 años de historia de Bolivia. Santiago de Chile, Universitaria.
Céspedes A (1975): El presidente colgado. Buenos Aires, Eudeba.
Gumucio MB (1979): “Prólogo” a la Obra escogida de Franz Tamayo. Caracas, Biblioteca Ayacucho.
Piñeiro Iñíguez C (2004): Desde el corazón de América. El pensamiento boliviano en el siglo XX. La Paz, Plural.
Tamayo F (1979 [1910]): “Creación de la pedagogía nacional”. En Obra escogida. Caracas, Biblioteca Ayacucho.
[1] Se trata del periódico “El Diario”. El primer artículo data del 3 de julio de 1910 y el último del 22 de septiembre del mismo año.
[2] Augusto Céspedes refiere que “el frenesí anátomo-patológico de ‘pueblo enfermo’ agradó al público, mientras el silencio se tragó ‘la creación de la pedagogía nacional’” (Céspedes, 1951: 53). Mariano Baptista Gumucio (1979) considera que es una de las obras capitales de la literatura boliviana del siglo XX. Por su parte, Carlos Medinaceli sostiene que “ha tenido que esperar cosa de treinta años para imponerse en la conciencia de América y ser apreciada en lo que realmente es: la ideología precursora de un americanismo que sólo ahora está cuajando en doctrina” (Gumucio, 1979).
* Magister y Especialista en Metodología de la Investigación (UNLa), Sociólogo y Profesor de Sociología (UBA). Docente de grado y posgrado en la UNAJ, UNLa, Instituto Universitario de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo, UTN y UNSE. Autor de los libros La FORJA del nacionalismo popular y Volver a las fuentes, y de más de cien artículos acerca del pensamiento nacional y latinoamericano.


LA PROSCRIPCIÓN DEL PERONISMO: UN ANÁLISIS DESDE EL PENSAMIENTO DE JOHN WILLIAM COOKE



Por Laura Mabel Zang
Con la desestabilización del orden constitucional a través del golpe de Estado de 1955 se produjo el derrocamiento del gobierno de Perón. La extrema derecha, las Fuerzas Armadas y el catolicismo intransigente (Ranalletti, 2009), aliados inconfundibles, creyeron que el problema que representó el peronismo había concluido. Sin embargo, muerto el perro la rabia no había terminado, pues aun en la proscripción y sin posibilidad de presentarse en las elecciones presidenciales de 1958, el peronismo siguió aglutinando a la mayor parte del sector obrero de la sociedad. Sin embargo, el “falso dilema” peronismo-antiperonismo no fue entre partidos políticos sino entre sectores sociales: “con la supresión del peronismo se liquida la voz de las fuerzas del proletariado y demás sectores populares” (Cooke, 1968: 5).
El período abordado en este escrito abarca desde la proscripción del peronismo después de 1955 hasta su retorno para las elecciones democráticas de 1973. La lectura de la correspondencia entre Perón y Cooke, los artículos de la revista De Frente dirigida por Cooke y sus posteriores escritos no sólo representan exponentes de la particular situación política por la que estaba atravesando Argentina en la segunda mitad del siglo XX, sino que además constituyen un reflejo de la trayectoria y del desarrollo del pensamiento político del mismo Cooke como defensor de una posición tercerista por un lado y ligada al comunismo tras su permanencia en la Cuba de Fidel Castro, por el otro.
Durante esos años se produjeron una serie de sucesos que posibilitaron paulatinamente la reorientación de un sector del peronismo hacia la derecha. Fueron manifestaciones de ello el pacto Perón-Frondizi, la alternancia de gobiernos civiles y militares, y el deterioro de los niveles de vida de los sectores bajos, pero sobre todo de la clase media durante la Revolución Argentina.
Pacto Perón-Frondizi
Para 1957 Perón era muy consciente de que las fuerzas armadas no renegaron de la democracia sino de las prácticas democráticas, y que ellas “se han convertido en un instrumento de control de la autoridad civil, pero no al servicio del país y de sus instituciones, sino en beneficio de los intereses foráneos y de los monopolios imperialistas” (en Cooke, 1973: 97). Los frondicistas, que no lograron desplazar a la Unción Cívica Radical del Pueblo como principal fuerza reaccionaria frente al peronismo, siguieron distintas técnicas donde exaltaron el “frente nacional y popular” para lograr la obtención de los votos de las masas peronistas y conformarse, de ese modo, en un tercera posición con la confluencia de los votos sobrantes de ambos bandos: el peronista y el antiperonista. De esa manera, los sectores populares no podían más que votar por las opciones que se imponían, pese a que no guardaba muchas diferencias unas con otras (Cooke, 1973).
La consumación del Pacto entre Frondizi y Perón[1] permitió que en febrero de 1958 Arturo Frondizi ganara las elecciones presidenciales con una mayoría de votos peronistas. En él, a cambio del apoyo peronista a su candidatura, Frondizi prometió la vigencia de la Constitución de 1949, la elevación de los niveles de vida de los sectores populares y el reconocimiento de la Personería Jurídica del Partido Peronista con el consiguiente levantamiento de la proscripción. Sin embargo, luego de su asunción desconoció las tratativas acordadas y adoptó una posición de respeto al orden como barrera contra los desmanes de los gorilas, pero también como un freno a las masas. Ya con anterioridad, Cooke había advertido esta “falta de carácter” de Frondizi, identificándolo como quien siempre trató de “no decir nada que pueda indisponerlo con los peronistas (…) ni con el gobierno” (en Duhalde, 2008: 52).
Tras las elecciones presidenciales, Cooke y su esposa, Alicia Eguren, fueron detenidos, acusados de ser artífices de un plan subversivo que se desarrollaba en Montevideo. A esta primera “traición” del gobierno de Frondizi sucedieron otras, y el 18 de Junio de 1958 en el diario Línea Dura Cooke puso en claro cuál era la posición del Peronismo: “tal como acaba de decirlo nuestro Líder, apoyará todo lo que sea de beneficio popular, pero se opondrá con todas sus fuerzas lo que represente el interés de la explotación y la injusticia. Para eso, lo mismo está en condiciones de enfrentar a gobiernos vacilantes que a supergobiernos histéricos” (en Duhalde, 2010: 15).
Ante este contexto y sumado a la vinculación con las políticas colonialistas del FMI, los gobiernos de Frondizi y de Illia –a pesar de ser los únicos gobiernos civiles con que contó la Argentina en 18 años de dictaduras militares– no lograron afianzarse políticamente y la proscripción del peronismo aumentó esta situación por restarle legitimidad a sus gobiernos.
La “derechización” de un sector del peronismo y la radicalización del peronismo de izquierda
Los gobiernos de Lonardi, Aramburu, Frondizi, Guido e Illia[2] fueron un complemento para la destrucción de los niveles de vida de los sectores populares al desatar el proceso inflacionario, a la vez que fueron antinacionales y proimperiales, pues se convirtieron en los artífices del endeudamiento externo y del sometimiento al FMI.[3] Esta tendencia de vinculación hacia el imperialismo y la consiguiente dependencia se agudizó durante la “Revolución Argentina”, ampliándose el proceso inflacionario que alcanzó a los sectores medios de la sociedad. Con la represión de la política económica del gobierno militar y el decaimiento de los niveles de vida de los sectores medios de la población, muchos de los jóvenes pertenecientes a la pequeña burguesía ingresaron a las filas del peronismo como oposición a Onganía. Sin embargo, este sector, que durante décadas estuvo vinculado a la oligarquía ganadera como “masa de maniobra” y que mayoritariamente continuó con estudios en las universidades apoyadas por el régimen oligárquico, fue abierto defensor del liberalismo y crítico del marxismo. En 1945 la oligarquía terrateniente agrupada en el nacionalismo de derecha pudo ser considerada nacionalista aunque de contenido antipopular. Sin embargo, más tarde, ya ni siquiera pudo considerársela nacionalista, porque su vinculación con el FMI y las políticas imperialistas desvirtuaban esa posibilidad. Para Cooke, las falacias de las políticas desarrollistas y la implementación del Plan Prebisch[4] con la consiguiente desindustrialización del país fueron ejemplos de esto.
Durante su estadía en Cuba, Cooke abandonó la posición tercerista que había impulsado hasta entonces y comenzó no solo a aceptar, sino también a defender la revolución comunista y su contribución en los procesos de liberación nacional en América Latina como mecanismo de oposición a los países imperialistas –Estados Unidos, principalmente. La posición tercerista “sigue siendo válida como política internacional de no alinearse en los bloques en pugna. Pero cuando la quieren trasladar al campo económico social como una posición que ni es capitalista ni es socialista, entonces queda colgada en el aire, al margen de la historia” (en Duhalde, 2008: 512).
En una de las cartas (18-10-1962) enviadas a Perón en Madrid, Cooke recordaba que “Cuba es el único país de América donde al peronismo se lo respetó y no sufre de propaganda en contra”. Defendió abiertamente el comunismo y sugirió a Perón que cambie su residencia de España a Cuba por invitación de Fidel, para evitar confusiones entre los aliados que desconfiaban de la estadía del General en Madrid. El desplazamiento no sería fácil –decía Cooke al General–, pero “nadie sabe cuáles fueron los motivos determinantes, pero sí saben que los cuatro lugares de su exilio fueron Estados que la gente identifica con sistemas antipopulares y proyanquis hasta el incondicionalismo. (…) Pero España (…) arroja sobre Usted sombras que dan una visión falsa a quien no lo conoce. (…) Objetivamente se crea para los extraños una dicotomía de los que Usted representa para su pueblo y esa falsa ubicación producida por el hecho físico de su presencia en un lugar con el cual la propaganda de los imperialismos lo vinculó arbitrariamente” (carta del 24-7-1961). Perón consideró, sin embargo, que las condiciones no estaban dadas para su traslado a Cuba y que ello era prematuro. Para Alicia Eguren, la planeada residencia de Perón en Cuba –casi concretada en 1962– “hubiera cambiado la historia del Continente. El gran gigante invertebrado miope hubiera desarrollado, a partir de una clara decisión de su dirección, todas sus potencias revolucionarias” (en Duhalde, 2008: 17).
En este período, la frecuencia de los contactos entre los jefes militares y los dirigentes burocráticos del peronismo fueron explicados, según Cooke, por la conjunción de dos fenómenos: en primer lugar, debido al deterioro del régimen de la burguesía argentina con el debilitamiento de las formas tradicionales de unificación de los intereses de los sectores dominantes; en segundo lugar, por las fallas internas del peronismo que, ante la falta de una teoría revolucionaria y una política de poder, se fue burocratizando.[5] Como consecuencia, el enfrentamiento al régimen dejó de ser global y se identificó más con la derecha, hasta el punto de negar el pensamiento revolucionario que otrora lo había caracterizado (Cooke, 1973: 19). La misma generación sindical de la resistencia se había convertido en muchos casos en una conducción burocrática que se acercó a los sectores de la burguesía y que concilió con los empresarios, e incluso planteó un acercamiento con los militares. Sin embargo, estos burócratas vieron en el regreso de Perón, no la posibilidad de expansión de la revolución nacional, sino lo contrario: la ilusión de un Perón restaurador del orden alterado por los sectores de la izquierda peronista, un Perón que fuera un freno al fervor revolucionario de las masas populares, un Perón sin la masa trabajadora, “con Isabel y sin el recuerdo subversivo de Evita, con Juventud Sindical y sin Juventud Peronista, con la astrología de López Rega y sin la influencia ideológica de Cooke” (Galasso, 2010: 73).
Sobre el retorno de Perón a la Argentina: en una carta escrita por Cooke a Perón desde Buenos Aires, el 11 de Agosto de 1964, no dejó dudas acerca del regreso del General al país y la importancia que tal acontecimiento suscitaría para recobrar la era de la libertad, no solo para la Argentina, sino para hacerla extensible a América Latina. En la misma correspondencia Cooke reivindicó el histórico papel de los dirigentes obreros en el apoyo al peronismo, en contraposición con la perspectiva sostenida por la burocracia “que hace meses que anda repitiendo que ‘Perón vuelve’ pero no ha pensado en hacer nada para facilitar este regreso”, mientras que “entre los dirigentes obreros hay compañeros que tienen probada su eficiencia, su valentía, su capacidad de lucha. Ellos se jugarán a su lado, como en todos los momentos decisivos. A ellos deseamos que usted escuche y con ellos haga los planes para el regreso” (en Duhalde, 2008: 582). En este sentido, Cooke planteó como necesidad del peronismo la depuración del movimiento y la tarea de desembarazarse de los sectores de la burguesía, eclesiásticos y militares, ya que nada aportaban al programa revolucionario de la masa obrera. Perón respondió a esta inquietud dirigiendo una carta (25-8-1964) a Cooke, donde consideró que era necesario mantener la unidad del Movimiento a toda costa, pues la tarea no era la de purificar sino otra, y solamente el tiempo conseguiría la depuración.
Hacia 1971, el retorno de Perón al gobierno del país era considerado inconcebible por medios democráticos, pues “nuestra experiencia también nos indica que este continuo juego de elecciones fraudulentas seguidas de golpes gorilas sólo tiene un perjudicado: el sistema, porque lo desgasta”. La toma de poder por medio de la participación no puede ser –según Montoneros– por la vía de las urnas, “porque inexorablemente la conseguiremos, pero irremediablemente la perderemos” (Baschetti, 1971: 127), siendo la vía armada la única forma de obtener el poder.
En este contexto, en 1974, ante la radicalización del ala izquierda del peronismo, Perón sostuvo que “cuando se hacen dos bandos peronistas, yo hago el ‘Padre Eterno’: los tengo que arreglar a los dos. Yo no puedo meterme a favor de uno o de otro, aunque alguien tenga la razón. A mí solamente me interesa que no se dividan” (en Galasso, 2006: 164). De este modo, ante la constitución de la Triple A, Perón buscó el apoyo de la derecha del movimiento y pretendió poner límites al sector más radical del peronismo de izquierda (Jozami, 2009: 119). Esta situación puso en dudas que el tercer gobierno de Perón retornase a las bases sociales de su movimiento.
Consideraciones finales
En 1955, en una carta escrita a su madre, Ernesto “Che” Guevara manifestó que la caída de Perón lo amargó profundamente por el significado que tenía para América Latina, pues “la Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte” (Galasso, 2006: 168). Es decir, el carácter “nacional” del gobierno de Perón no sólo tenía significación para las masas obreras al interior de las fronteras del país, sino que era extensible a América Latina en cuanto su manifestación de lucha antiimperialista.
En la Argentina en 1945 el nacionalismo de derecha –en la visión de Cooke– pudo haber sido nacionalista pero de contenido antipopular, y después ya no fue ni siquiera nacionalista, mientras que el peronismo fue nacionalista con base popular y obrerista. El nacionalismo auténtico –sostiene Cooke (Che, 22-8-1961)– es aquel que lucha por la liberación de los yugos de la servidumbre y, por ende, “la liberación de la patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo” (en Duhalde, 2010: 19).
Entre 1955 y 1973, las políticas económicas y sociales, con abierta vinculación con el capital extranjero y el imperialismo, implementadas tanto por los gobiernos civiles como por los militares, reforzaron la predisposición de John William Cooke a seguir fiel al peronismo, aún cuando éste se hallaba proscripto.
Bibliografía
Baschetti R (1995): De la guerrilla peronista al gobierno popular. Documentos 1970-1973. Buenos Aires, de la Campana.
Cooke JW (1973): Apuntes para la militancia. Buenos Aires, Schapire.
Cooke JW (1973): Peronismo y Revolución. El Peronismo y el golpe de Estado, Informe a las bases. Buenos Aires, Granica.
Cueva A (1974): El desarrollo del capitalismo en América Latina. Lima, Siglo Veintiuno.
Duhalde EL (2010): John William Cooke. Artículos periodísticos, reportajes, cartas y documentos (1947-1959). Buenos Aires, Colihue.
Duhalde EL (2008): Correspondencia Perón-Cooke. Buenos Aires, Colihue.
Ferrer A (1963): La economía argentina. Etapas de su desarrollo y problemas actuales. México, Fondo de Cultura Económica.
Galasso N (2007): Aportes Críticos a la historia de la izquierda Argentina. Buenos Aires, Nuevos Tiempos.
Galasso N (2005): Cooke, de Perón al Che. Buenos Aires, Nuevos Tiempos.
Galasso N (2005): “Cooke, John William (1919-1968)”. En Los Malditos. Hombres y mujeres excluidos de la historia oficial de los argentinos. Tomo II. Buenos Aires, Madres de Plaza de Mayo.
Galasso N (2006): La larga lucha de los Argentinos y cómo la cuentan las diversas corrientes historiográficas. Buenos Aires, Pensamiento Nacional.
Galasso N (2010): ¿Qué es el Socialismo Nacional? Rosario, Germinal.
Jozami E (2009): Dilemas del Peronismo. Ideología, historia política y Kirchnerismo. Buenos Aires, Norma.
Mazzeo M (2000): John William Cooke: textos traspapelados (1957-1961). Buenos Aire, La Rosa Blindada.
Ramos JA (1962): El Partido comunista en la política Argentina. Buenos Aires, Coyoacán.
Ranalletti M (2009): “Contrainsurgencia, catolicismo intransigente y extremismo de derecha en la formación militar argentina. Influencias francesas en los orígenes del terrorismo de Estado (1955-1976)”. En Terrorismo de Estado y genocidio en América Latina. Buenos Aires, Prometeo.
Rosa JM (1993): Historia Argentina. Tomos XIII, XIV y XVII. Buenos Aires, Oriente.
Scalabrini Ortiz R (1940 [2001]): Política británica en el Río de la Plata. Buenos Aires, Plus Ultra-Clarín.
[1] Cooke se convirtió en el artífice del Pacto Perón-Frondizi como única alternativa de levantamiento de la proscripción del Partido Peronista para las siguientes elecciones y en reconocimiento de los alcances de la Constitución de 1949.
[2] La cuestión de Illia puede ser discutible, pues si bien puede ser considerado como proimperialista, muchas de sus acciones políticas difirieron de este sentido. El mismo Cooke remarcó esta situación pues, mientras las fuerzas armadas querían apoyar a las tropas norteamericanas en la ocupación de la República Dominicana, Illia se negó a la posible creación de tropas de la “Fuerza Interamericana de Paz” para el resguardo de los intereses norteamericanos en América Latina; o en el problema limítrofe con Chile, las fuerzas armadas querían un enfrentamiento armado, mientras que Illia no mostraba igual entusiasmo.
[3] Según Cooke, cuando se ratifican los acuerdos de Bretton Woods y la incorporación al FMI, se dio otro paso hacia la recolonización del país.
[4] La desaprobación de la implementación del Plan Prebisch encontró respaldo en Arturo Jauretche, pues significó el traspaso de la riqueza nacional y la renta de la tierra para las potencias de ultramar. Sostuvo Jauretche que, mientras que las exportaciones aumentaban los costos, la riqueza nacional bajaba, “lo que aprovechará el consumidor inglés para ensanchar su cinturón a medida que nosotros lo vayamos achicando. La mayor parte de nuestra industria no tardará en entrar en liquidación” (Galasso, 2006: 172).
[5] Según Cooke, el burócrata “es un estilo en el ejercicio de las funciones”: opera con los mismos valores que sus oponentes, negando la teoría de la revolución. Esto último no es una excluyente determinante, pues muchos burócratas son buenos teóricos revolucionarios, pero esta teoría no encuentra un complemento en la práctica (Cooke, 1973: 20). La “dirección burocrática” según Cooke opera con los mismos valores y preconceptos con los que opera el régimen con el que el peronismo revolucionario está enfrentado (Cooke, 1968: 9).



EL SUICIDIO DE LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS





Por Chris Hedges
Ilustración Mister Fish
La categórica conclusión del informe Mueller de que no hubo complicidad de Trump con Rusia marca uno de los periodos más vergonzosos del periodismo estadounidense, sólo comparable con el insensato apoyo a la guerra contra Irak. La mayoría de la prensa funciona como cortesana de las élites.
“La investigación del fiscal especial Robert Mueller no encontró que los miembros de la Campaña de Trump conspiraran o coordinaran con el gobierno ruso actividades de interferencia electoral ”, informó el Procurador General, William Barr.
La acusación de que Rusia robó las elecciones presidenciales de 2016, que Vladimir Putin tiene filmaciones clandestinas de Trump en un hotel de Moscú con prostitutas o que Trump ha sido un “agente del Kremlin” durante mucho tiempo, repetido por periodistas cuyo trabajo admiré en el pasado es de una demagogia tan perniciosa como las viles burlas y los comentarios racistas que manan de la Casa Blanca. La prensa repitió sin cesar tales denuncias, mientras ignoraba la creciente desigualdad social y el sufrimiento de un país donde la mitad de la población vive en la pobreza, así como el colapso de nuestras instituciones democráticas.
Estos hechos, y no la manipulación rusa, hicieron que los enfurecidos votantes estadounidenses eligieran a un demagogo que por lo menos desprecia a las élites, incluidas las de la prensa, que traicionaron a esos votantes.
La acusación de que Trump fue una herramienta de Rusia es atractiva, genera miles de millones en dólares en publicidad y permite a la prensa presentarse como un cruzado de la moral. Pero en los últimos tres años, esta obsesión ocultó la mayoría de los crímenes reales cometidos por este gobierno y la realidad que padecen la mayoría de los estadounidenses.
La prensa hegemónica, propiedad de las corporaciones que han extinguido el estado democrático y están estafando al público, además de destruir el ecosistema del que dependemos para la vida, no exige cuentas a sus sponsors. La chachara hueca sobre Rusia, incluido el New York Times, expone la bancarrota de los medios de comunicación de los Estados Unidos. Las cadenas MSNBC y CNN, que hace mucho abandonaron el periodismo por el entretenimiento, atoraron las ondas con ridículas teorías y fantasías de conspiración y las utilizaron para justificar una falsa cruzada.
No esperes que nada de esto cambie. Nadie hará responsable a Rachael Maddow, a Jack Tapper o a cualquier otra celebridad de las noticias, por alimentar esta ficción noche tras noche. Maddow seguirá cobrando su salario de 10 millones de dólares por año. Y el puñado de reporteros que mostraron integridad periodística (Glenn Greenwald, Matt Taibbi, Aaron Maté, Robert Scheer, Max Blumenthal y Katrina vanden Heuvel) continuarán marginados en los medios. La prensa es un brazo del burlesco que las corporaciones financian para reemplazar la vida política del país y convertir el debate cívico en un gran reality show.
Cuanto más argumenten los medios de comunicación que necesitan ver el informe completo en lugar del resumen del Procurador general, o que Jared Kushner intentó utilizar los sistemas de comunicaciones de los diplomáticos rusos, más credibilidad perderán. Y no les queda mucha. El Rusiagate y los detalles escabrosos de las supuestas relaciones sexuales del Presidente con una estrella porno y una conejita de Playboy han reemplazado al periodismo. Estas historias no tienen nada que ver con la vida de la mayoría de los estadounidenses. Este descenso a lo banal y lo chabacano blinda a Trump. Al atacar a la prensa, ataca a una institución que la mayoría de los estadounidenses detesta con buena razón. La prensa, sin saberlo, fortalece al Presidente que busca destruir. Y su declive, acelerado por su colaboración con las élites demócratas liberales que usan a Rusia como chivo expiatorio para eludir su responsabilidad por destrozar al país en beneficio de la oligarquía corporativa, empeorará. Poco de lo que la prensa diga sobre Trump será creído.
Por supuesto, hubo una interferencia masiva en nuestra elección por parte de una potencia extranjera: Israel. Pero quien intente decir esta pura verdad en voz alta y sufrirá la peor descalificación por el coro unificado en la prensa y la jerarquía política de ambos partidos, que se descargó contra la diputada Ilhan Omar. La animosidad hacia Rusia es impulsada por la industria armamentística, que con la expansión de la OTAN hasta la frontera con Rusia (a pesar de las seguridades dadas cuando la unificación de Alemania de que esto no sucedería) está generando miles de millones de dólares de ganancias por la venta de armas a países de Europa del Este. La situación también está exacerbando las tensiones entre dos de las mayores potencias nucleares del mundo. Pero ésta es sólo una más de las verdades suprimidas.
Trump ha implementado políticas que, lejos de servir a los intereses rusos, han dañado aún más la relación con Moscú: ha impuesto sanciones; en forma abierta inenta derrocar al gobierno de Venezuela, al que Rusia apoya; intenta bloquear la venta de gas ruso a Europa; vende armas a Ucrania, un enemigo del Kremlin; arma insurgentes y realiza ataques aéreos en Siria, cuyo régimen las tropas rusas intentan apuntalar; se retiró del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF). Pero los hechos son poco importantes para los teóricos de la conspiración rusa.
No sólo Trump ha borrado la línea que separa la realidad de la ficción. La prensa también. Difundió y magnificó denuncias que nunca investigó ni confirmó. Al repetir errores como los que surgieron en su cobertura de la invasión a Irak, se ha suicidado. Una nación que carece de una prensa que funcione se convierte en una tiranía. Esto no es culpa de Trump, sino nuestra.
Publicado en Truthdig
El Cohete a la Luna


¿LA BANDERA FLAMEARÁ SOBRE SUS RUINAS?

La frase de Eva Perón es más clara que deteminar cómo dejar de ser colonia
Por Horacio Rovelli
Según el INDEC a nivel nacional, el 32% de las personas son pobres [1] y el 6,7% son indigentes[2] al segundo semestre de 2018, pero para los Partidos del Gran Buenos Aires la cifra de pobreza se eleva al 35,9% y la indigencia al 8,5%. En el Noreste la pobreza fue del 40,4% y la indigencia del 9,3%. Si extrapolamos para todo el país el estudio que el INDEC hace para 31 aglomerados urbanos, podemos inferir que más de 14 millones de personas son pobres y de ellos casi 3 millones de personas son indigentes. Lo que es peor, el 48% de los niños, niñas y adolescentes en Argentina son pobres, según Unicef, al considerar desde el acceso a una vivienda adecuada de los niños hasta la escolaridad.
El mismo INDEC sostiene que 2018 finaliza con una desocupación abierta del 9,1% y una subocupación del 12% para los mismos 31 aglomerados urbanos y que, si extendemos a todo el país, significan casi 2.000.000 de argentinos sin trabajo. Si a eso le sumamos los trabajadores no registrados (asalariados sin descuentos previsionales ni sociales), según el INDEC la tasa es del 35,3%, con lo que se trata de 4.600.000 trabajadores más. Estamos hablando de que 8.700.000 personas o no tienen trabajo, o son subocupados o trabajan en negro.
Esa situación social desastrosa se agrava con la caída del salario real que desde que está Mauricio Macri en la Presidencia implicó un descenso promedio del 25%, ante una inflación que no para, sobre todo en alimentos y en servicios energéticos y de transporte.
¿Cómo no va a descender el PIB en la Argentina si hay menos trabajadores ocupados registrados y encima cobran una cuarta parte menos que antes, cuando aproximadamente el 75% de lo que producimos va al mercado interno? Y encima en los primeros tres años de la actual gestión muestran una caída de los 83.950 millones de dólares exportados en el año 2011, hasta los 59.363 millones anuales valor promedio de las exportaciones 2016-2018. Es decir: el valor exportado 2016-2018 implica una reducción del 17,5%, en comparación con el periodo 2011-2015.
Los datos oficiales reflejan el cierre de establecimientos industriales, de la construcción, del comercio, donde se pierden eslabones de la cadena productiva. Ese es el verdadero objetivo fijado por el capital financiero y el FMI en la Argentina.
En efecto, en los 28 primeros meses de la gestión de Cambiemos ingresaron capitales especulativos atraídos por tasas de interés que superaban al crecimiento de los precios y la evolución cambiaria. Esto a su vez, al encarecer el crédito a las empresas y a las personas, confiscó parte de su capital, generando una brutal transferencia de la producción y del consumo al favor del sector financiero.
El círculo de rentas extraordinarias se cierra, cuando después de realizar fuertes ganancias con la bicicleta financiera, se fugan a dólares y al Estado nacional le queda la deuda.
Recesión y fuga
En ese marco de fuga de capitales y endeudamiento público, el gobierno se subordina al FMI, que generosamente le presta (nueva ampliación de deuda) en torno a los 53.000 millones de dólares que, teóricamente, permiten cubrir todos los pagos y compromisos hasta el 10 de diciembre de 2019 [3], siempre que el gobierno argentino cumpla con todas las condiciones impuestas en el acuerdo,
Para ello el Gobierno de Cambiemos necesita un dólar quieto, cuando se comprometió con el FMI a dejarlo que flote y a limitar las intervenciones del Tesoro y del Banco Central, que solo puede jugar por fuera de las bandas de no intervención.
Obviamente la situación financiera no es fácil, pero depende de la voluntad del FMI (léase de los EE.UU.), y a esta altura de la situación es claro, salvo que el problema sobrepase los cauces naturales, que el FMI va a acompañar al gobierno de Cambiemos hasta el final, porque lo que realmente le importa es condicionar al nuevo gobierno que asuma el 10 de diciembre de 2019.
La falta de credibilidad en el gobierno de Macri tras una gestión impiadosa y torpe (como reflejan los indicadores económicos y sociales de la gestión), de generación de renta financiera, energética y de comercialización de granos y algunos que otros segmentos donde existen mercados cautivos liderados por amigos y socios —en un típico capitalismo prebendario a favor de la minoría rentística que es la cúpula del macrismo—, hace que el resto de los mortales de este país bautizado como Argentina no confíen en su moneda.
Esa desconfianza en la moneda implica el principio de la híperinflación, dado que se acelera la velocidad de circulación del dinero. Las familias tratando de protegerse del aumento sistemático de los precios con compras adelantadas y acumulación (los que pueden) de mercaderías; los empresarios, sobre todo los más perjudicados (nucleados en la Unión Industrial y en las cámaras de construcción y de comercio) y los grandes productores y comercializadores de granos, presionando sobre el dólar para que suba su precio; los empresarios que venden al mercado interno incrementando, en la medida de sus posibilidades, los precios para protegerse de lo que saben que tarde o temprano sucederá: la devaluación del tipo de cambio que se convierte en corrida cambiaria.
En ese estado de situación nos encontramos: jugando al dólar, los que pueden. El FMI y el gobierno tratando de administrar la situación para que el problema estalle en el gobierno que viene.
Industriales como los Rocca, los Pagani, los administradores de las empresas automotrices y en mayor o menor medida todos los que amparados por la devaluación están en condiciones de producir en el país (siempre beneficiándose con salarios en dólares más bajos que en Brasil, que fue el pedido de la UIA en todo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner), impulsando la candidatura de Roberto Lavagna, operando para que un sector del radicalismo se vaya de la alianza Cambiemos y sumarlos, así como también con los peronistas de todo tipo y calibre y cualquier sector político y social que anteponga los intereses de la UIA a los suyos propios.
El macrismo subordinado al FMI trata de llegar a fin de año y retener las gobernaciones de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sabiendo que así y todo no le alcanza para ir al ballotage.
Por supuesto que el FMI opera fuertemente, lo vemos cuando el estudio jurídico de los EE.UU., The Rosen Law Firm, demanda a los directivos de Ternium (Grupo Techint) por ocultar información sobre los ilícitos cometidos por sus ejecutivos en la expropiación de la empresa del grupo, Sidor, en Venezuela (razón por la cual están procesados Paolo Rocca, Héctor Zavaleta y Luis Betnaza). Según interpretan los abogados de Rosen, el hecho de que los empresarios hayan pagado coimas a ex funcionarios del Estado para ser adjudicatarios de obra pública fue una forma de inflar el precio de las acciones recurriendo a prácticas que están expresamente prohibidas por la Securities and Exchange Commission (SEC) de Nueva York.
También inferimos que habrá nuevas observaciones, presiones y mensajes de todo tipo ante una burguesía que ahora sabe que el FMI es su principal enemigo y no el populismo del gobierno de los Kirchner, que no solo los protegía en sus mercados cautivos, planes promocionales, desgravaciones impositivas y créditos blandos, sino que buscaba apoyarse en ellos para armar un tejido social ante el capital extranjero.
Extraño destino
Pese a que el campo nacional y popular —los argentinos de a pie— tiene su referente político y equipos con capacidad de hilvanar y ejecutar un plan de gobierno, por el paso del tiempo y en víspera de las elecciones, vislumbramos un acuerdo político con la UIA en la convicción de que el enemigo es muy poderoso y está dispuesto a llevar su plan de exterminio contra viento y marea.
Eva Perón decía: “Nuestra Patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas”. En ruinas estamos, parece que hay distintas interpretaciones de como dejar de ser colonia.
[1] No cubren la canasta básica de bienes y servicios para vivir
[2] No cubren las necesidades mínimas alimenticias para vivir
[3] Se deben cumplir otras condiciones como que: a) Se renueven no menos del 60% de los vencimientos de obligaciones de este año 2019. b) Que los depósitos en pesos del sector privado en las entidades financieras del sistema, por $2.083.976 millones al 26 de marzo de 2019, que al tipo de cambio oficial tienen capacidad de comprar dólares por 49.000 millones, no se pasen de pesos a dólares, por lo menos en una magnitud importante. c) Que la fuga de capitales no tenga la dimensión del año pasado que se fugaron 27.230 millones de dólares. d) Que los exportadores de granos liquiden este año parte importante de sus ventas al exterior. Y por último e) Que el FMI le permita al BCRA utilizar parte de las reservas internacionales (que totalizan 67.183 millones de dólares) para vender en el mercado de cambio local (MULC) y/o que le permita al Tesoro de la Nación colocar un título público intransferible en el BCRA para captar parte de esas reservas y subastarlas para su venta
El Cohete a la Luna
Carta del maestro soldado Julio Ruben Cao El maestro soldado Julio Rubén Cao nació en Ramos Mejía el 18 de enero de 1961. Hijo de...

ROSAS Y MALVINAS





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ROSAS Y MALVINAS
                             




El intento diplomático

Muchos acusan a Rosas de entreguista por el hecho de haber ofrecido a los ingleses las Malvinas por el pago del empréstito adeudado. Esa acusación, es no conocer la picardía y astucia diplomática de Rosas.

Si bien hubo litigios desde tiempo atrás, lo cierto es que para 1829 la Confederación ejercía la ocupación y el derecho sobre las islas, sin cuestionamientos.

JUAN MANUEL DE ROSAS. La ley y el ordenPara esa fecha, un grupo de comerciantes ingleses interesados en la explotación ovina y de trafico marino, liderados por Mr John Thwaites, incitan a Woodbine Parish, que roba roba los documentos y antecedentes que se encontraban en el Archivo de Gobierno de Buenos Aires y el diecinueve de noviembre de 1829 escribe al Foreign Office que las islas, de alto valor estratégico para el Foreign Office, deben ser obtenidas para Inglaterra, en “pago” del empréstito Baring.

Forbes, representante norteamericano, denuncia la maniobra destacando el valor estratégico. Inglaterra entonces decide tomarlas por la fuerza.

La ocupación se produce durante el gobierno de Balcarce, y a mediados de 1833 se comenta en Londres que el gobierno argentino retiraría su representante, lo que preocupa a los comerciantes.

Instalado Rosas en el poder, nunca consentirá la ocupación, sino que trata de recuperarla con picardía diplomática; en efecto, se las ofrece en transacción por el empréstito a los ingleses en forma extraoficial a través de Moreno, para que , en caso de ser aceptado el ofrecimiento, fuera rechazado por la Legislatura provincial, pero quedaría el reconocimiento ingles sobre los derechos de la provincia.

Similar estrategia usaría respecto a la Patagonia, que los ingleses no reconocían como nuestra. Esto surge claramente de la interpretación de una carta dirigido por David Robertson de la casa central Baring, a Ferdinand White, representante de Baring en Buenos Aires:

“Ud. no desconocerá que Rosas ofreció arrendar una porción de la Patagonia a la Casa Baring a manera de una seguridad colateral por esta deuda. Los señores Baring declinaron considerar la cuestión a causa, según yo creo, de que tenía dudas sobre si la Patagonia pertenecía a Buenos Aires y se supone que una de las razones por la cuales Rosas hizo el ofrecimiento fue conseguir de Inglaterra la sanción de los derechos de Buenos Aires a la Patagonia”. Cabe aclarar que Baring no era solo uno financista usurero, sino que además era un asesor financiero del gobierno ingles.

Lamentablemente esta vez la astucia de Rosas no alcanzo a engañar la experiencia del la diplomacia pirata. Por otro lado, Rosas peleaba en dos frentes al mismo tiempo.

Soy Federal. Francia, Artigas y Rosas
La educacion en las escuelas rosistas

El francés Alfred Brossad, que acompañó a conde Walewsky en la misión diplomática de 1847, como no podía ser de otra manera, criticó a la enseñanza rosista. Entre las críticas que formuló, dice que una de las cuestiones más largamente tratadas en el programa de geografía fuera la siguiente: “Demostración de los derechos perfectos de la Confederación Agentina sobre Paraguay, sobre la costa patagónica y las islas Malvinas; derechos injustamente rebatidos y desconocidos por las potencias europeas”

El francés criticaba a la educación rosita por enseñar precisamente lo que nunca debió dejarse de enseñar.


Mensajes a la Legislatura

El representante inglés ante al Confederación Argentina, John Henry Mandeville, al informar a su gobierno el 3 de enero de 1838 sobre la inauguración de una nueva sesión de la Sala de Representantes de Buenos Aires , comenta a propósito del mensaje del gobernador Rosas a los mienmbros de la Legislatura:

“Luego atiende a la ya gastada cuestión de la injusticia de su ocupación por Gran Bretaña, sin recibir, me atrevo a decir, mucha simpatía del público con excepción de las pocas personas que han especulado con la instalación de una propiedad en ese lugar. Seguramente eso ocupará un párrafo anual en cada mensaje hasta que el tema muriera de cansado, al menos que una causa sin méritos induzca al gobierno a avivar el tema para escudarse tras él...”(G-Y.p.43)

Es evidente que la política británica siempre fue la misma...


“Admiral Brown, take me to Mayo”

“Almirante Brown, llévame a Mayo” (Letra en Español):

De una ciudad del condado de Mayo
vino un hombre de mucha fama.
Como marinero y soldado
no había otro más valiente.
Dicen que se fue a América muy joven
como polizón para navegar por todo el mundo.
Entonces la aventura lo llevó hacia el sur,
a la boca del Plata.

San Martín estaba en su camino en Argentina
al igual que tres barcos para cazar
ballenas que compró.

Peleó contra Brasil y España, y entonces
deseó la independencia para Argentina.
Almirante William Brown eres un hombre
que ha demostrado su coraje en las batallas
donde todo era en contra y difícil.

Pero tu corazón irlandés era fuerte
y sigue vivo en la memoria.
Y en Irlanda hay gente que no te olvida.
El día de San Patricio dicen que obtuviste
muchas victorias
Derrotaste a todos los invasores,
gamberros y matones.

Después por las pampas encontraste un hogar feliz.
“Las Islas Malvinas argentinas”.

He escuchado que nobles y valientes irlandeses
ayudaron a liberar una tierra llamada Argentina.

He escuchado con mucha aclamación el nombre
y la fama del Regimiento de Patricios,
que pelearon cuando en 1806 los británicos
llegaron hasta el Plata para masacrar.

Y hasta hoy dicen en Argentina que los ingleses
huyeron de Buenos Aires hacia abajo
y tomaron entonces para la corona.
“Las Islas Malvinas argentinas”.

Nos acordamos de William Brown
y de su tierra renombrada.
El habitante de las islas de tu país
fue obligado por los piratas a huir.

Y en Irlanda por supuesto
que conocemos toda la historia.
Y también recordamos a los irlandeses que se fueron
a la nueva Argentina escapando de las leyes inglesas,
de las guerras y del hambre.

Formaron una tripulación leal
como lo hacen todos los irlandeses.
“Las Islas Malvinas argentinas”.

Los antiguos días coloniales y los crueles
métodos ingleses con su pillaje estruendoso
enseñaremos a la gente.
Porque los ingleses van a la guerra
como lo hizo Whitelocke antes, con sus barcos,
armas, tambores, estandartes y banderas.

En los días del imperio mataron por el oro
y lo hacían desfilar por las calles de Londres.

Oh, ningún derecho humano
nos devolverá a los muertos.
“Las Islas Malvinas argentinas”.

En Argentina murió, el padre Fahey estaba a su lado.
1857 fue el año cuando su país lo lloró.
Es recordado con regocijo
como un héroe de la Nación.
Y por todo el mundo donde todavía
hay mucha libertad.
Y la Cruz del Sur toma nota donde el valiente Willie Bullfin escribió:
“Los irlandeses te siguen apoyando Argentina”

Cuando el Imperio se hunda
no dejéis a los Paddies que apoyen a la corona.

“Las Islas Malvinas argentinas”.


Fuentes:

- Castagnino Leonardo Juan Manuel de Rosas. La ley y el orden
- Castagnino Leonardo Soy Federal. Artigas, Rosas y Francia. La línea histórica Federal
- Chavez, Fermín. La cultura en al época de Rosas. Edit. Theoría
- Graham-Yooll, Andrew. Así vieron a Rosas los ingleses. Edit. Rodolfo Alonso

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MALVINAS

GOBIERNO ARGENTINO DE MALVINAS

 Marcha de las Malvinas


DECRETO

ORGANIZANDO UN GOBIERNO CIVIL Y MILITAR EN MALVINAS

Buenos Aires, Junio 10 de 1829.

Cuando, por la gloriosa revolucion de 25 de Mayo de 1810, se separaron estas provincias de la dominacion de la metrópoli, la España tenia una posesion material de las Islas Malvinas, y de todas las demas que rodean el Cabo de Hornos, inclusa la que se conoce bajo la denominacion de Tierra de Fuego; hallándose justificada aquella posesion por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa, y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el vireinaato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependian. 

Por esta razon, habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesion de todos los derechos que tenia sobre estas provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus vireyes, ha seguido egerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas, a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar á aquella parte del territorio de la República la atencion y cuidados que su importancia exige: pero siendo necesario no demorar por mas tiempo las medidas que puedan poner á cubierto los derechos de la República, haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que puedan dar los productos de aquellas islas, y asegurando la proteccion debida á su poblacion; el Gobierno ha acordado y decreta:

Art. 1, Las Islas Malvinas, y las adyacentes al Cabo de Hornos, en el mar Atlántico, serán regidas por un Comandante político y militar, nombrado inmediatamente por el Gobierno de la República.

2. La residencia del Comandante político y militar será en la Isla de la Soledad, y en ella se establecerá una bateria, bajo el pabellon de la República.

3. El Comandante político y militar hará observar por la poblacion de dichas islas, las leyes de la República, y cuidará en sus costas de la ejecucion de los reglamentos sobre pesca de anfibios.

4. Comuníquese y publíquese. —. (Registro Oficial, libro 8.)

Nota:

Este texto de Decreto, firmado por Martín Rodriquez (1), es copia fiel de la publicación original de 1836 (ver imagen), por lo que se conserva la ortografía de la época. El Decreto lo firmó el gobernador Martín Rodríguez (1).En Abril, Rosas vence a Lavalle en Puente de Márquez. Por Disposición de la misma fecha (10 de junio) se lo nombra gobernador de las islas Malinas a Luis Vernet.

(1) Martín Rodríguez: En 1828 se unió a la revolución de Juan Lavalle contra Manuel Dorrego, y fue su gobernador interino durante unos dos meses, en mayo y junio de 1829. En ejercicio de ese cargo creó la Gobernación Naval de las Islas Malvinas. Tras su derrota emigró a Montevideo. Allí escribió su autobiografía, y muchos años más tarde colaboró con Lavalle en su campaña de 1840 contra Rosas. 

(Recopilación de las Leyes y Decretos promulgados en Buenos Aires, desde el 25 de Mayo de 1810, hasta fin de diciembre de 1835. Imprenta del Estado. Buenos Aires, 1836; págs. 969 a 970. Arch. Fundación "Dr. RAMÓN CARRILLO")


Fuentes:

- Agradecemos el valioso aporte de Fundación Ramon Carrillo
- 
www.lagazeta.com.ar