miércoles, 8 de noviembre de 2023

IVAN S. DIXIT

 

Cenital

OFF THE RECORD

Iván Schargrodsky
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Información, ideas y apuntes sobre política y justicia.
07/11/2023

Hola, ¿cómo estás? Espero que bien.

Las elecciones argentinas, desde hace al menos dos ciclos presidenciales, acostumbran a sorprender. Con la foto de hoy, un triunfo de Sergio Massa por el sprint del tramo final o una diferencia holgada a favor de Javier Milei entrarían en ese universo. Si bien los números acompañan al libertario, hay un núcleo de votantes que mantiene las dudas de cara a la segunda vuelta y podría explicar cualquier diferencia. En este tramo, la oposición revivió el antikirchnerismo -que parecía adormecido, aún con los anabólicos que le inyectó la campaña de Patricia Bullrich-, dinamizado por dos drivers con potencia en la agenda pública: la crisis de los combustibles y el juicio político a la Corte.

El primero, infinitamente más significativo que lo segundo: 6 de cada 10 argentinos tienen auto, el impacto es directo y abonó a la narrativa venezualizatoria de la oposición. Recién en el último corte del tracking que realiza Marcelo Escolar pareció haberse diluido el impacto del faltante de naftas. El segundo, si bien reviste poca relevancia en el electorado -tanto que fue una de las demandas contra el kirchnerismo en materia de agenda por parte de su propia coalición- permite reforzar la narrativa republicana opositora, con el agravante de que subió al ring dirigentes a cuyos votantes Massa busca interpelar, como Juan Schiaretti, Roberto Lavagna y Martín Llaryora. Es el segundo obstáculo que le ponen a Massa desde su triunfo en las generales. Otros, son de su autoría: Schiaretti le desconfía desde los tiempos de Alternativa Federal.

Es difícil comprender la génesis de la reaparición del tema en el marco de la agenda pública, por acciones atribuibles a la conducción política del proceso de acusación, cuyas chances de aprobación en la Cámara son nulas. Antes de la primera vuelta, el secretario de la Comisión de Juicio Político, instruido por Carolina Gaillard, se apersonó en Tribunales para notificar a los supremos que, ya cerrada la etapa, comenzaba el proceso de potencial destitución. Una metralla en el pie. ¿Trabajaban en la Comisión con la hipótesis de una derrota en octubre? La respuesta de la Corte no fue unificada. Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz presentaron un escrito envenenado en el que -en síntesis y fundamentalmente Rosatti- señalan que nada tiene validez por haber sido fruto de espionaje ilegal.

La utilización de los chats de Lago Escondido -obtenidos ilegalmente- como parte del corpus de la acusación tiene un enlace directo con los datos que aparecen en la causa por la infiltración ilegal del teléfono del exministro de Seguridad, Marcelo D’Alessandro. La clave sería el expolicía Ariel Zanchetta -que dice ser periodista-, detenido por el espionaje contra jueces y acusado de ser quien habría contratado al hacker que, por una muy módica suma, se hizo del contenido de los teléfonos de los funcionarios. Zanchetta habría tenido contacto con Rodolfo Tailhade y con Néstor Rodríguez. Entre las supuestas víctimas aparece Sergio Massa, que estaba enterado de la novedad hace dos meses. El momento y la elección del contenido exponen una obviedad: es el vuelto de Lago Escondido.

La cronología está a la vista. El titular del máximo tribunal emite un mensaje en sintonía con el candidato oficialista. ¿La hipótesis? En la Corte esperaban que Massa detonara el proceso juicio político. El ministro candidato lo postergó y lo dejó languidecer. La inquietante presentación de Gaillard revitalizó un tema que vuelve a estar en agenda y se transforma en una bomba sucia para Massa. Luego del escrito, hay acciones concomitantes: el viernes se manifestó Schiaretti; el sábado lo hizo Mauricio Macri: el domingo se sumó Lavagna; a la noche se lo preguntaron a Massa en un reportaje; ayer se conocieron las filtraciones y hoy lo rechazó, también, Llaryora. ¿Hubiera hecho algo distinto Schiaretti, histórico gerente de Macri, aún sin la presentación de Gaillard? Es una incógnita. Sí es una agenda de la que el ministro candidato tiene que salir o diferenciarse lo antes posible si no quiere dar explicaciones los últimos diez días de la campaña.

Para Massa, las críticas del electorado no son personales. En estos años logró desandar en la opinión pública las dudas sobre su confiabilidad. Además de la cercanía con el kirchnerismo, lo atormentan los números de inflación. Su alianza política le permitió llegar a esta instancia. La suba de precios es, hoy, inevitable y difícilmente haya algo en el herramental del candidato que pueda aminorar sus efectos en las últimas dos semanas. La percepción de cercanía al kirchnerismo y el ecosistema de decisiones políticas, económicas e internacionales al que aparece asociado, en cambio, es pasible de matices.

Es importante: hay un 40% del electorado definido como antikirchnerista y poco menos como antiperonista. No debería extrañar entonces la vehemencia con la que Massa salió a diferenciarse del comunicado de la Cancillería sobre las consecuencias de la guerra en Gaza tras los ataques terroristas de Hamas. Para Massa, el alineamiento con la posición de Israel es, a su vez, lo más coherente con su propia trayectoria política construida durante las últimas tres décadas, como con sus necesidades políticas coyunturales, donde la diferenciación respecto de las posiciones de los gobiernos latinoamericanos lo ubica lejos de los significantes asociados al kirchnerismo en materia de política externa. Habría que esperar, probablemente acordado internamente, una diferenciación mayor en este último tramo de campaña. El resto de los puntos que le permitirían a su rival alcanzar la presidencia orbitan en el eje cambio-continuidad. “Si se plebiscita a Milei, ganamos. Si se plebiscita a Sergio, perdemos”, resumen en la campaña del tigrense.

Si bien Massa hoy no encuentra el encuadre, hay grupos sensibles a la narrativa oficialista por rechazo al libertario que están permeables a modificar su elección. Las impugnaciones al León se relacionan con su capacidad para gobernar, sus manifestaciones violentas, su estabilidad emocional y su salud mental, junto al rechazo que, en general, suscitan las propuestas de privatización de la salud y educación que quedaron, por escrito, en la plataforma electoral de La Libertad Avanza. Los exabruptos testimoniados en la plataforma, no son el único problema del espacio. Las declaraciones de Diana Mondino, además de desagradables, fueron inoportunas. En todas las encuestas, el apoyo a la igualdad de derechos, incluyendo el matrimonio igualitario, es abrumador y supera el 70% de aprobación. La declaración supone además otra comprobación, que aplicó en distintos momentos a otras manifestaciones de Emilio Ocampo, Ramiro Marra o Lilia Lemoine y que terminaron por excluir a aquellos referentes de la conversación pública de cara al ballotage: ninguno tiene entre sus armas el silencio espontáneo. Se esperaba que Mondino, directora de Asuntos Institucionales de la UCEMA pudiera escapar a la tendencia general que afecta al entorno del candidato. No fue posible. It’s a feature, not a bug.

Las dificultades de los referente de La Libertad Avanza para consolidar umbrales mínimos de aceptabilidad en el discurso público hace crecer la figura de Macri, que mutó en el principal sponsor del libertario en la primera etapa pos generales, pero se retiró por unos días a cuarteles de invierno. Una cercanía que, de acuerdo a algunos estudios cualitativos, podría afectar a Milei en el voto de los jóvenes, pero que de momento -y en un escenario de sólo dos alternativas- parece haber operado a su favor en la foto general. La presencia del Calabrés disipó algunas dudas sobre la construcción de gobernabilidad de Milei y reforzó sus credenciales antikirchneristas. Habrá que reconocer a Macri un talento político excepcional en el ejercicio de la conducción que no reprodujo hasta ahora ningún referente en todo su espacio. La decisión de apoyar a Milei fue impuesta e inconsulta, tanto en las instancias partidarias del PRO como del frente político que hegemoniza hace ocho años. El tumulto público contra su decisión no se extendió mucho más de dos días y, lejos de los pataleos de rupturas inmediatas, de momento nadie abandonó el frente. En cambio, los apoyos a Milei de políticos y periodistas que en algún momento aparecían refractarios, se encuadraron automáticamente después de la decisión del ex Presidente.

Last but not least, no son todas malas noticias para Massa. Dos sondeos abren una luz de esperanza si el apoyo silvestre de los votantes oficialistas empezara a generar una épica similar a la que ocurrió en la previa del ballotage entre Daniel Scioli y Macri. Un estudio que terminó ayer Opina Argentina ubica al ministro-candidato dos puntos arriba de Milei sin la ponderación de blancos, indecisos y ausentes. Otro, que no forma parte del ecosistema del mundo privado -y anticipó con atípica precisión los resultados del 22O- presenta un escenario de 51–49 para el libertario, también sin ponderación. La elección está en un empate técnico. Final abierto. 

Esta semana, para terminar, quiero recomendarles la lectura de nuestro dossier “¡Alguien quiere pensar en los niños!”. El especial, que estuvo a cargo de Lucía Cholakian Herrera, parte de la cuestión central para varias generaciones de estos tiempos: ¿tener o no tener hijos? Y luego indaga sobre cómo es gestar, maternar y criar en estos tiempos. Preguntas incómodas, respuestas posibles y nuevos problemas.

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Iván

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