sábado, 21 de marzo de 2015

15 de Marzo de 2015 Conferencia en Buenos Aires de Iñigo Errejón, Secretario Político de Podemos “No somos copia de nada, queremos cambiarlo todo”

Miradas al Sur estuvo presente en la charla brindada por uno de los máximos referentes de la ascendente izquierda española en el Centro Cultural de la Cooperación. El número dos de la organización que desafía electoralmente a la denominada casta del PP y el PSOE explicó por qué constituyen una anomalía para la política ibérica.

“No somos copia de nada, queremos cambiarlo todo”
( PRENSA CCC).
Visto desde cerca, Iñigo Errejón, el número dos de Podemos, tiene el perfil de un joven bancario. Camisa celeste pastel abotonada hasta el cuello, jean de marca ceñido al cuerpo, gafas a la moda. No usa barba, no lleva un morral andino colgado de su hombro, una cinta violeta anudada a la muñeca con el logo de Podemos es su única huella estética militante. Errejón llegó a Buenos Aires para participar del Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad, organizado por el secretario del ministerio de Cultura, Ricardo Forster. El último responsable de la campaña política de Podemos para los comicios legislativos europeos tuvo una apretada agenda de actividades en la capital argentina: el último jueves participó en el Teatro Cervantes del panel denominado América Latina y Europa, en espejo junto al periodista español Ignacio Ramonet y el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera. Previamente, Iñigo Errejón –miembro del Consejo Editorial de la revista de análisis Viento Sur– lideró una mesa de debate en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) –compartida con el economista español Alberto Serrano Mancilla, el secretario de Educación ecuatoriano Rafael Ramírez y el diputado nacional argentino Juan Carlos Junio– denominada Diálogos del Sur.
Iñigo Errejón llegó escoltado y protegido al CCC por un grupo de militantes de Podemos Buenos Aires como si fuese un auténtico rock star. Todavía poco conocido en la Argentina, Iñigo es una auténtica celebrity de la izquierda europea. Es más, muchos analistas lo caracterizan como el “García Linera” de Podemos. Si el líder Pablo Iglesias, ex conductor televisivo y actual eurodiputado, es el frontman de la organización por su carisma y su verba encendida, Iñigo Errejón aporta, sin duda, junto al también politólogo y ex asesor chavista Juan Carlos Monedero, el combustible teórico del sello político electoral parido por los indignados españoles y el movimiento asambleario 15M. “Voy a hablar más rápido de lo acostumbrado. Mis compañeros me marcan que debo partir en media hora para cumplir con otra reunión ya comprometida”, aclara Iñigo en el inicio de su disertación y, unos metros atrás, pegado a la puerta de la Sala del primer piso del CCC donde transcurrió la mesa debate, un tal Jesús, virtual asesor de prensa de Iñigo en Buenos Aires, aprueba la mención de su jefe político moviendo la cabeza verticalmente de forma repetitiva. Tal como lo prometió, Iñigo habló acelerado, con las revoluciones por minuto de un fórmula uno, pero también lo hizo de forma precisa. Acunado intelectualmente con las biblias teóricas de la ciencias sociales de cuño marxista, pero luego revestido políticamente con la picardía y los códigos asamblearios de los movimientos ciudadanos de base, Iñigo dio cátedra durante treinta minutos para explicar por qué Podemos es la gran anomalía política española, el hecho maldito repudiado por la elite local y por los partidos de izquierda anquilosados con los dogmas de la Guerra Fría.
“Siempre decimos que no habría Podemos sin el acompañamiento y las experiencias de cambio político desarrolladas durante los últimos años en Latinoamérica. Cuando decimos esto, muchos medios españoles nos acusan de querer copiar los modelos políticos que hay al otro lado del charco. Nada más erróneo. Es más, lo decimos muy explícitamente: no hace falta. Nuestro sistema de seguridad social ya cuenta con una base de derechos adquiridos que son muy importantes. Por eso, una de las peleas que estamos dando es, precisamente, no tener que llegar a padecer en España los grados de descomposición social que vivió Sudamérica a fines de los años noventa. Es por eso que, en absoluto deseamos ser una copia en Europa del proceso de integración regional sudamericano. Pero sí nos interesa incorporar el aprendizaje político de la región en lo que respecta a cómo puede surgir un proyecto político excepcional en el apogeo de una crisis económica”, comentó Iñigo al principio de su conferencia para desmitificar el supuesto aura y reflejo ibérico chavista de Podemos.
“Sólo en los momentos de excepcionalidad política, los movimientos carentes de poder económico, militar o mediático, tienen la capacidad de desafiar a los poderosos y plantear alternativas populares para sus países. Claro, estos momentos de la historia suceden de forma esporádica. Ésa es la experiencia de América latina, y eso está pasando ahora en Europa. Pero, dicha excepcionalidad no implica que el pueblo y los ciudadanos deban estar permanentemente movilizados y encabezando protestas. Ésa es una mirada muy melancólica de la izquierda clásica. Por momentos, la gente corriente desea ser protagonista, como sucedió con los Indignados durante la protesta del 15M. Pero, también, están las coyunturas donde el pueblo asume una posición de acompañamiento y menos comprometida. Los dos momentos son válidos, y hay que saber leerlos. A veces, la ola sube, y otras baja. Lo importante es ir a la par del pueblo, y no desesperarse cuando las masas sociales están en una etapa de reflujo político”, continuó bajando línea Iñigo en el prólogo de su disertación.
“En Europa, los pueblos del sur estamos padeciendo un regreso de las relaciones de poder colonial. Esa ha provocado dos o tres fenómenos no menores. En primer lugar, el derrumbe de la utopía conservadora que venía marcando la agenda política de Europa de los últimos veinte años. Esto implicaba que la política, en tanto conflicto y tensión, había sido subsumida en la cúpula de los Estados como paradigma por la gestión técnica. Es decir, la utopía liberal y conservadora europea soñaba con una democracia sin pueblo, su lema era una democracia de consumidores y ciudadanos asépticos. Esa crisis explica varios movimientos políticos: el descenso de la socialdemocracia y de la derecha populista conservadora, también cierto brote de la ultraderecha, donde el penúltimo sueña con comerse al último de la pirámide social, y ya hemos visto cómo termina esa película siempre en Europa; pero, también simboliza el regreso del proyecto nacional y popular a nuestro continente, que estaba muy relegado, y que hoy comienza a cantar victoria, como lo hizo en Grecia de la mano de Syriza y como lo hará pronto en España con Podemos”, puntualizó el joven politólogo español para algarabía de los integrantes de la comunidad española en Buenos Aires que estaban presentes en el CCC.
“Unos meses atrás, el diario El País tituló “Podemos, aupado por la bronca social, encabeza las encuestas”. El subtexto es claro: la institucionalidad está en peligro porque los ciudadanos bárbaros, los poco integrados, los descontentos de siempre, ahora cuentan con una herramienta política. Paralelamente, el Partido Popular y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), que no son de izquierda ni derecha, recordemos que esas categorías son metáforas, sino que son la casta que ha ocupado por décadas el centro del tablero para secuestrar el poder de representación, tienen la impresión de que si bajan un poco la espuma del descontento social español podrán barrer con la irrupción de Podemos para así gobernar, por turnos y cuotas de poder, como lo vienen haciendo en La Moncloa. Por eso mismo, en estos momentos, los letrados del gobierno están armando una ingeniería jurídica para correr la fecha de las elecciones presidenciales. Además, pretenden fragmentar los comicios distritales y asegurarse triunfos previos en provincias proclives al régimen. Pero, no hay problemas, así pongan la fecha de los comicios para noviembre, diciembre o para los primeros meses del 2016, eso no cambia la ecuación. Venimos a cambiarlo todo y estamos seguros que lo podemos hacer”, cerró Iñigo, y salió corriendo rápido, con el mismo vértigo que habló, para calle Corrientes. Otra audiencia lo esperaba.

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