lunes, 14 de noviembre de 2011

G - 20: Discurso completo de Cristina

Texto desgrabado de la presentación de la presidenta en Cannes, Francia, en el Foro Empresarial. Leé lo que dijo la mandataria.

En casarosada.gob.ar I He escuchado hablar de desarrollo, crecimiento, pero no puedo antes no reivindicar un poquito el género, frente a la expresión del señor Polman que nos quiere llevar a trabajar al campo, estamos dispuestas a colaborar las mujeres con el trabajo en el campo. Me hace acordar un poco cuando querían llevarnos únicamente a la cocina o de la cocina al campo ahora.

Pero creo que él toca un tema central, que está también vinculado con otro tema que se abordó y que es la creciente urbanización y despoblamiento del campo, que también está vinculado por lo menos, en la experiencia de la Argentina. Nosotros tenemos hoy entre el 90 y el 92 por ciento de población urbana, siendo por ejemplo el octavo país en extensión y siendo además, uno de los países líderes en producción agroalimentaria y esencialmente también líderes en materia de innovación tecnológica y productividad.

Hoy la Argentina tiene en el mundo -me atrevo a decir- el mejor grado de productividad por hectárea sembrada, a partir precisamente de la introducción, la innovación, la tecnología y la biotecnología que han sido imprescindibles y que van a continuar siendo imprescindibles para producir cada vez más y mejor.

Pero esto al mismo tiempo crea una contradicción, como sucede con todas las innovaciones tecnológicas y que es, a mayor grado de innovación tecnológica, a mayor grado de eficiencia productiva, menos número de empleo por hectárea, con lo cual estamos ante la contradicción que cada vez que avanzamos en productividad y que avanzamos en tecnología, se hace una reducción de la mano de obra y por lo tanto la gente a las grandes ciudades, porque carece de oportunidades.

Qué hemos formulado nosotros como una respuesta a este problema creciente que además despoblar el campo y urbanizar excesivamente las ciudades, trae problemas de inseguridad, trae problemas en infraestructura urbana, trae problemas de miseria, en definitiva una contradicción de lo que puede ser una gran producción agrícola.

Nosotros hemos presentado en el Plan de Agricultura Nacional, en el Plan Agroalimentario Nacional 20-20 como lema: la industrialización de la ruralidad. Por eso, en esta mesa me acompañan no solamente el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, sino también la ministra de Industria, Débora Giorgi.

Nosotros creemos que una de las claves unida a la tecnología, a la mayor productividad, es lograr el agregado de valor a cada uno de esos productos, a los distintos eslabones de la cadena productiva, en el lugar de producción. Esto tiene que ver no solamente con una cuestión de tener nuestras familias situadas en sus lugares de origen, sino que también va a ser un problema de competitividad, porque una de las cuestiones de la competitividad va a estar dada por la logística también.

Si yo evidentemente tengo también que trasladar mis materias primas a determinados kilómetros para poder industrializarlas, esto evidentemente me va a restar competitividad en lo que hace a la industrialización y al valor agregado, con lo cual el tema de industrializar la ruralidad que quiere decir agregar valor en el lugar de origen donde se produce la materia prima con alto grado de productividad y eficiencia, es uno de los objetivos, no solamente sociales sino también además económicos. Lo hemos definido como algo central, este es un tema que no se trata entonces de la mujer, sino también por ejemplo de nuestros jóvenes que por allí se capacitan en los centros universitarios, se capaciten también en aquellos sectores para volver a sus lugares de orígenes y agregar cada vez mayor valor, innovación y tecnología.

Ustedes saben que Argentina también en materia de biotecnología, es uno de los países líderes del mundo. Tenemos en Latinoamérica la mayor proporción de empresas de biotecnología por habitante. Hemos desarrollado esto que tiene que ver con la productividad que hemos alcanzado, con la siembra directa y con cosas que no voy a explicar porque todos ustedes saben perfectamente.

Pero quiero abordar los que son los puntos de la Seguridad Alimentaria. Esta Presidenta le ha tocado ser defensora de la Seguridad Alimentaria de la República Argentina, muchas veces con algunas críticas por parte del sector privado, porque hay un refrán en mi país que dice: "la calidad bien entendida empieza por casa", y si no puedo asegurar la seguridad alimentaria de mi pueblo, mucho menos voy a poder contribuir a la seguridad alimentaria global.

Pero de hecho la Argentina, en esta seguridad alimentaria, que es una gran productora de alimentos con apenas 40 millones de habitantes y con posibilidades de producir alimentos para 400 ó 500 millones manteniendo esta seguridad alimentaria, porque tenemos excedentes suficientes, cosa que no les sucede a otros países que tienen productividad, que alimentan pero por su gran número de población no alcanzan a tener grandes excedentes, coloca a la Argentina en un lugar privilegiado como productora agroalimentario y como contribuir a la seguridad alimentaria. De hecho hemos pasado de 67 millones de toneladas de granos a 102 millones de toneladas de granos en esta última cosecha. Y la brecha creo que conservadora del señor ministro de Agricultura, yo creo que vamos a ser más, es para el 20-20 año 2020 producir 160 millones de granos.

Creo personalmente que con el desarrollo actual de la Argentina, con el nivel de inversión que tiene también el productor en la República Argentina, el sector privado, más el nivel -que aquí quiero también tocarlo- de infraestructura que ha construido el Estado, quiero decirles que del año 2003 a la fecha los planes de infraestructura han crecido exponencialmente, a punto tal que han llegado a constituir entre 4 y 5 puntos del PBI en el último ejercicio, por ejemplo, a través de programas como el PROSAC financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo del cual también se habló aquí de cómo financian los organismos multilaterales, hemos logrado la irrigación de más de 2 millones de hectáreas.

¿Cuál es el problema que yo veo en lo futuro? Puede ser el climático, evidentemente inmanejable para nadie. De hecho Argentina tuvo un importante período de sequía durante el año 2008 y 2009, con lo cual he encomendado al señor ministro de Agricultura y a todo el sector de Infraestructura y lo he charlado también con los productores y el sector empresario, que la tarea de irrigación es fundamental para prevenir la sequía, en un país donde además tenemos un acuífero muy importante.

Ustedes saben que América del Sur tiene algo así como el 25 ó 30 por ciento de reserva del agua potable del mundo, con lo cual nosotros podemos con un fuerte Plan de inversiones, garantizar por lo menos de no tener que mirar el cielo, a ver si cae agua. Esta es una de las claves también en infraestructura de puertos. Tenemos un complejo, el complejo oleaginoso, o sea el granero más importante está en el puerto de Rosario y hemos desarrollado una infraestructura que es la Hidrovía, que nos permite -ustedes saben- el transporte marítimo. Es, en el término de costos una ecuación importante y estamos también volviendo a desarrollar luego de muchas décadas, el transporte ferroviario.

Todos sabemos que el transporte en camiones, más allá de los 100, 150 kilómetros, torna no competitiva a la producción, con lo cual es necesario contar con transporte a través de ferrocarriles y fundamentalmente marítimos, para poder por ejemplo en el caso nuestro, llegar en el año 2014-2015 directamente con barcos de muy alto calado hasta Asunción, lo que significaría poder sacar la producción vía marítima de todo lo que es el sur de Brasil, de todo lo que es Paraguay, de parte de Bolivia, de toda Argentina y obviamente de Uruguay que allí está. Con lo cual también concebimos a la infraestructura tal cual se ha explicitado aquí, como algo fundamental en esta cuestión.

Otra de las cosas que ha abordado el señor Polman, es también el término de la inversión; la inversión también ha crecido exponencialmente en la República Argentina en materia de producción agroalimentaria, y ahora también se ha incorporado a través de leyes promocionales del Estado, el tema de la inversión. Yo sé que en materia de seguridad alimentaria es un tema muy discutible que es el tema del bioetanol y el biodiesel, pero el tema de los combustibles y la competitividad de la utilización de los combustibles en el sector agrícola también tiene que ver. Nosotros estamos apuntando objetivamente a que el propio productor negocie, obtenga su propio combustible, de manera tal de poder quedar no sujeto a la variable de un commodity internacional, como es el petróleo que puede impactar negativamente en la producción.

Si el productor argentino pudiera independizarse definitivamente y la variable energética para la producción, estaríamos logrando aún mayor competitividad porque estaríamos eliminando una variable de carácter internacional.

El tema de transparencia, creo que también se habló de investigación y tecnología, quiero adelantarles que nosotros estamos analizando en estos momentos más de 200 eventos tecnológicos. Hace muy pocos días, más de un mes entre el INTA que es un organismo estatal en la cual está integrada también la parte privada, hemos logrado la primera vaca transgénica productora clonada, vaca clonada productora de leche materna. Estamos realmente con investigaciones muy importantes en este sector, estamos trabajando también con semillas, como ya se indicó, de mayor profundidad en su raíz, para que ante una eventual sequía, puedan obtener agua, y también hacerlo sustentable de manera tal que esto no signifique afectar y tocar el medio ambiente, con lo cual los temas que se han abordado aquí, son realmente motivo de este Plan 20-20, son además una realidad en la República Argentina.

Hablábamos también de producir mejor y quería tocar el tema de la agricultura familiar, que fue un tema que también se abordó aquí y quiero decirles que prácticamente el 70 por ciento de lo alimentario en la República Argentina está sostenida por la agricultura familiar. Tenemos un gran desarrollo de agricultura familiar, en horticultura, en fin en todo lo que constituye la mesa de la familia.

Se habló también de la responsabilidad del empresariado y de empresa social, creo que alguien habló de empresa social aquí. En Argentina hay un gran desarrollo en materia de cooperativas, que es la forma más social que podemos abordar nosotros en una economía capitalista -de eso estamos hablando- y que la Argentina ha tenido un gran desarrollo. De hecho un 20 por ciento de la producción granaria se comercializa a través de cooperativas y algunas se están disputando a las grandes cerealeras, a las grandes exportadoras poder participar aún en mayor grado también de esa comercialización. Una de nuestras empresas líderes lácteas, SANCOR, está conformada precisamente en la Cuenca lechera de la República Argentina, bajo la forma de cooperativa. La cooperativa es una experiencia exitosa en la Argentina en materia de producción, de inversión tecnológica y de inversión productiva.

Quería hablar especialmente de la transparencia de los mercados que en definitiva, es el tema que abordaron los tres que me precedieron en el uso de la palabra, el señor Polman entre otros, pero fundamentalmente el señor ministro de Agricultura de la República de Francia en cuanto a la regulación de los mercados.

Yo creo que el problema no reside en el problema de los granos, creo que el problema reside en el sistema financiero. Creo que enfocar únicamente el problema de regulación de los mercados como una cuestión de seguridad alimentaria únicamente sobre los commodities, me parece una visión absolutamente parcializada, lo digo con honestidad. Porque de manera tal también podríamos decir entonces que deberíamos regular el mercado de las patentes medicinales. Por ejemplo, es muy importante comer porque si no uno se muere. Ahora también, si uno no cuenta con tecnología y con remedios, también se muere. O sea que si hablamos de seguridad alimentaria, si hablamos de seguridad de vida porque en definitiva estamos hablando de seguridad de vida, deberíamos también por ejemplo, hablar de regular el mercado de royalties y patentes medicinales, porque creo que en África no solamente se mueren de hambre sino que también se mueren por no contar con medicamentos, con atención sanitaria, sin embargo, hasta ahora no he escuchado ninguna palabra acerca de regulación de los mercados, por ejemplo, de tecnología sanitaria que son claves, y además, es tan humillante morirse de hambre como morirse por no tener una aspirina o no tener una vacuna.

Me parece que entonces cuando hablemos de regulación para cuidar la vida, tenemos que hablar de todos los aspectos, pero fundamentalmente del empleo, de la posibilidad de un empleo digno que es necesario introducirlo también en esta cuestión. Nadie puede tener seguridad alimentaria, seguridad de vida si no cuenta con un trabajo que le proporcione los elementos, y por eso creo que el empleo va a ser un tema de este G20, que le proporcione las posibilidades; empleo que además, tiene que ver también con volver a un verdadero capitalismo. Porque yo creo que estamos hoy, -sinceramente lo voy a plantear más tarde con mis colegas- en una suerte de capitalismo anárquico o anarco capitalismo financiero, si se me permite. Los mercados financieros hoy están en los commodities y conviene en los commodities, mañana o pasado mañana están en el petróleo según como vaya el petróleo, y pueden mañana dedicarse a los mercados de caramelos si realmente tienen posibilidades de obtener un peso más sin trabajar, sin producir y sin invertir para perfectamente especular.

Por eso nosotros estamos sosteniendo que el verdadero problema es la falta de regulación de los mercados financieros en el mundo.

Señores: las grandes cerealeras, las grandes empresas por más grandes que sean, solamente pueden hacer movimientos especulativos evidentemente dentro de lo que constituye el sistema financiero. No hay posibilidades de especular, no hay posibilidades de obtener mayores o menores tasas de interés, si no está regulado también el mercado financiero en cuánto va a invertir, a quiénes va a financiar, cómo vamos a financiar, en qué condiciones. ¿A quiénes vamos a financiar? Vamos a seguir financiando a los brokers que solamente hacen derivados financieros o vamos a financiar a los que producen alimentos, bienes y servicios. Esta es la clave, creo que enfocar el tema en la regulación del mercado de commodities o de alimentos, es una visión absolutamente parcializada.

Yo soy fanática de la Realpolitik y sé dónde se deciden las cosas y dónde se adoptan las decisiones. Si quienes lideran el mundo, porque han querido liderarlo también además, no dan soluciones claras y concretas sobre el sistema de regulación financiera, si solamente siguen apuntando a controlar a ver en qué gasta cada país las cosas pero no controlan qué hace cada banco de inversión, en lo que hace cada calificadora, en lo que hace cada movimiento de Bolsa, díganme ustedes, son todos hombres de negocios o por lo menos vinculados a los negocios: ¿qué creen que pasa cuando un día la señora Merkel se levanta y dice algo que parece que cayó mal y las Bolsas se van a pique y pierden 4 ó 5 puntos? Al otro día se levanta el señor Sarkozy dice algo importante que parece que calma todo y vuelven a subir otros 10 puntos, al otro día el señor Papandreu decide una consulta popular y nos vamos todos para debajo de vuelta.

Ustedes creen que no hay gente que gana miles de fortunas con esos movimientos sin hacer absolutamente nada, solamente sentado en un escritorio y manejando una computadora. Eso, los líderes del mundo no han logrado solucionarlo y han pasado 3 años. Y por supuesto, cuando han pasado 3 años y no le dan la solución, cada vez se agrava más. Si lo tratan con aspirinas, si lo trata un médico, en este caso el Fondo Monetario Internacional, si lo trata además el G20, si le están dando medicinas, han inyectado miles de millones de dólares y de euros en el sistema financiero.

Yo sostuve en la reunión de Londres del día 2 de abril, que era necesario obligar a los sectores financieros a volcar a la economía real, esos recursos, porque si no hay consumos, señores, no hay capitalismo, no hay posibilidades de crecimiento de la economía.

Si nosotros hacemos planes de ajuste, si la gente no puede gastar plata, si la gente está endeudada en más del ciento por ciento de sus posibilidades, yo quiero que alguno me diga, desde Adam Smith, desde David Ricardo, desde Keynes, si no les gusta para algunos más de izquierda de Carlos Marx, cómo vamos a hacer para que vuelva a crecer la economía si no hay consumo, si el capitalismo hace eso, que la gente consuma y que ustedes, los empresarios produzcan y vendan cada vez más. Este es el tema, esto es lo que está fallando.

¡Quién me habría visto de mis épocas universitarias ahora! O sea lo que estoy proponiendo es volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, señores, no es capitalismo. Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie. (APLAUSOS)

Entonces, la propuesta es que regulemos a los que realmente tenemos que regular. Resulta que vamos a regular a los países y ver cómo pueden ajustar. Además, van cayendo los liderazgos, y además, permítanme desde la política no ya desde la empresa, se van a comenzar a cuestionar los fundamentos de la democracia. Porque cuando la gente vea que la democracia no le da posibilidades de trabajo, de progreso, de tener casa, de salud, comienzan a cuestionarnos los funcionamientos del sistema político.

Ustedes piensen no en términos de 2 ó 3 años, piensen en términos de la evolución histórica de la humanidad, lo que ha pasado cada vez que el pueblo no ha podido comer. Y lo digo acá en Francia, cuna de la Revolución Francesa; cambian los sistemas. No estoy anunciando el fin de ningún sistema por favor. Simplemente estoy viendo mirar con perspectiva histórica y mirarlo con perspectiva de liderazgo histórico y ver que es necesario hacer un cambio en serio, porque también lo que algunos creen que está sucediendo en otros países, alguien habló recién de lo que pasa en África cuando la gente no puede comer o en Magreb cuando pasó lo que pasó, pero tampoco nos creamos el tema de la famosa revolución árabe que solamente tiene que ver con la comida. Tiene que ver también con gentes que tiene sistemas políticos diferentes a los nuestros y que no quiere vivir con las formas democráticas occidentales. No lo veamos solamente con un problema económico. El que crea que la primavera árabe es una cuestión de que quieren vivir como nosotros los occidentales, con división de poderes y demás, no me parece que se está leyendo correctamente. Y si no miren las fotos de la gente que festeja la caída de los gobiernos y vamos a ver gente vestida como musulmanes, islamistas absolutos y además, en la primera elección que se hizo en Túnez, la ha compartido islamista moderado pero islamista -y no tengo nada contra el Islam, en absoluto- simplemente les digo: tengamos una real comprensión del mundo en el que estamos. No nos equivoquemos y sepan que si esto se profundiza, van a empezar a cuestionarse las democracias y las formas políticas actuales.

Europa también tiene una historia en esto, de cómo surgen gobiernos totalitarios en medio de crisis económicas insolubles y que no pueden resolverse.

Yo creo que estamos a tiempo, no quiero ser dramática, ni tremendista, ni sembrar pánico porque no es mi misión como Presidenta de la República y tampoco porque lo creo. Creo que estamos en tiempo todavía y forma de poder establecer soluciones, pero soluciones que tengan que ver con la regulación de aquellos que han provocado el problema.

Pero además, y para finalizar, si uno ha probado ya durante 3 años determinadas medicinas y con determinados médicos y el enfermo se agrava cada vez más, ¿no será que habrá que cambiar de médico y de medicina e intentar otro tratamiento?

Esto es una cuestión de pura lógica, intentar resolver los problemas de la misma manera con la que fueron originados, decía Einstein que es de gente no demasiado cuerda.

Con esto quería finalizar, discúlpenme yo soy un poco....cuando hablo....están todos mirándome como si hubiera....pero es un poco los que me conocen.....me apasionan los temas, me interesan los temas, nada me es indiferente. Estoy absolutamente convencida de que tenemos que cambiar un montón de cosas y si me he propuesta de vuelta como Presidenta de la República Argentina, precisamente ha sido para colaborar con mi país, pero también saber que colaborar con mi país es colaborar con el resto del mundo para que las cosas se solucionen, porque la Argentina no es una isla, ni lo quiere ser tampoco. Al contrario, está absolutamente integrada al mundo tal vez como nunca.

Hemos crecido en nuestro comercio exterior de la década de los 90 en forma exponencial también, hemos duplicado nuestra integración al mundo en materia de comercio. Así que, déjenme que esta vehemencia es un poco la pasión y las ganas de solucionar los problemas. Muchas veces hay que afectar intereses, eso sí.

Esta es la otra gran definición y con esto quiero terminar: es cierto que muchas veces para solucionar determinados problemas, hay que afectar intereses e intereses que son muy poderosos. Pero yo me atrevo a decir que es mejor enfrentar esos intereses minoritarios pero poderosos, antes que más adelante enfrentar la furia de la sociedad. Se los digo con la experiencia de una Argentina que vivió un 2001 caótico que hizo colapsar prácticamente nuestro sistema institucional y dividió a la sociedad.

Muchas gracias.

GB

domingo, 13 de noviembre de 2011

ARGENTINA AISLADA (?) DEL MUNDO

Así nos induce a pensar el establishmente a través de sus coreutas mediáticos.
Lanatta, Majul, Morales Solá, Silvia Pagani, el inefable Bonelli, son algunos de los mercenarios a sueldo que, en estos días, ante la fuga de dóalres nos advierten acerca de la pérdida de confianza interna y externa del actual gobierno, reelecto con el 54% de los votos.
Y sí, ni el presidente Obama en su reunión con nuestra presidenta, dejando en claro el inicio de una nueva etapa, ni Sarkozi reconociendo el triunfo arrollador de Cristina, ni las atentas miradas y "orejas" a sus palabras del G 20, son motivo de, ni siquiera una crítica "constructiva" por parte de quienes ya decidieron continuar con su guerra de desprestigo mediático.

En el 2003, la fuga de dividendos y capitales apenas superaba los 663 millones de dólares, hoy llegan a mas de 7.000 millones de la misma moneda.
Además de la suatancial mejora económica de la Argentina, que explicaría en parte este aumento en el caudal en moviento por el mundo, desde nuestras tierras; el ojo está puesto por parte del ESTADO en el drenaje de las exportadoras de cereales, importadores de insumos y manufacturas, petroleras, mineras, banca privada y sujetos como Susanita, quienes evaden (como esta última) o envían a una Europa en profunda crisis cash a sus casas matrices.

Los coreutas mercenarios mientras tanto hacen hincapié en la "falta de confianza", de quienes ? me pregunto,de aquellos que están condicionando ya al futuro gabinete económico desde su designación, a un Banco Central que controla las variables neoliberales.

En un mundo europeo que lejos de seguir por ejemplo con políticas anticíclicas traducidas en empleo y consumo, ajusta generando en España, 5.500.000 millones de desempleados en alza.
Y Grecia, e Italia, y Portugal?.

Y por aquí, aún atados al FMI, el CIADI y otras lindezas por convenciones internacionales de larga data, que no nos permiten tomar medidas drásticas para evitar el escape de divisas y así, estamos conduciendonos en este proceso internacional sin dejar de lado soberanía, negociando con las transnacioanles para que detengan su política de debilitamiento de la eeconomía argentina en aras de los países centrales al borde del colapso.

AISLADOS?, EN CRISIS? JAQUEADOS?, RETADOS?
NO JOAQUINES MORALES Y BONELLIS, MAS QUISIERAN PERO NO.
Estamos equilibrando nuestro modelo de país en el medio de una prolongada crisis internacional provocada por el capitalismo financiero, anárquico, predador.
Por mucho menos ya otros habrían partido raudamente en helicóptero dejando tras de sí su secuela de muertos, y desocupados por millones...

GB

sábado, 12 de noviembre de 2011

Jóvenes de ayer, Jóvnes de hoy, mentiras en la Historia, de siempre

En setiembre de 1970 cuando ya hay acusados, prófugos, detenidos y muertos como secuela del trágico fin de Aramburu, un periodista de la revista Panorama reportea al sacerdote Hernán Benítez, ex confesor de Eva Perón.
Este afirma que " no soy santo de devoción ni de los peronistas ni de los antiperonistas; en este país, cantar la verdad no grangea amigos".
Ha sido muy crítico de Juan Perón, y, en los años setenta, critica al "ateísmo marxista"! y a los jóvenes los disculpa porque viven en una "sociedad panerotizada".

Cobran así sus opiniones acerca del secuestro y ajusticiamiento de Aramburu mas relevancia.

-¿No cree ud. Padre Benítez, que los curas del Tercer Mundo con su prédica de violencia, son un poco responsables, en el fondo, del asesinato de Aramburu?.

-En el fondo, como ud. dice, del asesinato de Aramburu mas responsables que los curas del Tercer Mundo es usted, soy yo, es el cardenal Caggiano y el propio Aramburu. Porque, observe ud., los jóvenes señalados por la policía como ejecutores del hecho no son de extracción peronista. No son gente del pueblo. No son ni hijos ni parientes de los veintinueve argentinos asesinados, otros ejecutados en junio del '56. Huelen a Barrio Norte. Católicos de comunión y misa regular. Algunos hijos de militantes de los comandos civiles. Nacieron y crecieron oyendo vomitar pestes contra el Peronismo. ¿Qué los lleva a reaccionar violentamente contra el medio social en que acunaron?. Una sociedad no se vuelve perversa cuando dentro de ella se cometen crímenes, sino cuando los criminales quedan impunes...

-Los hechos que aduce ud. son innegables. Esa es nuestar dolorosa historia. Indudablemente se sembraron vientos. Eran de esperar estas tempestades. Pero a todo esto hay que ponerle punto final. Como se le pone punto final? (1)

¿Ha leído ud. el libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh?. ¿Ha leído Mártires y verdugos de Salvador Ferla? ¿La minoria adueñada del país, sabe cómo contestó a las gravísimas acusaciones estampadas en esos libros? ¡Ignorándolos! Ahogándolos en silencio. Cree esa minoría que puede continuar todavía confeccionando la historia argentina como a ella le da gana. Pero los jóvenes los han leíd. Los jóvenes han tomado conciencia de las mentiras dirigidas con las que la oligarquía pretende fabricar la historia. Y no aguantan mas la tergiversación alevosa de la verdad. No quiere recordar los insultos del general Aramburu al general Valle. A Valle, su íntimo amigo,. No hubo buen nombre de peronista que no se emporcara. No faltó el hecho macabro. Se le cercenó la cabeza al cadáver de Jaun Duarte. Se la guardó en heladeras del Departamento Central de Policía. ¿Para qué?. Para impactar con su repentina y espectral aparición bajo reflectores a las víctimas de los autos inquisitoriales del fammoso Capitán Ghandi. Un tal Próspero Albariños, brazo derecho del capitán de navío Aldo Luis Molinari. Se secuestró, profanó e hizo desaparecer el cadáver de Evita. Delito en vigor todavía. Todo esto es Historia argntina. No los revulvo para hechar mas leña al fuego sino para penetrara en la conciencai de lso guerrilleros. Para explicarme el porqué de sus reacciones vviolentas y de su indignación incontrolada. Lo hago para ser justos con ellos. Condenarlos sin comenzar sin commpenderlos es contraproducente. Nos llevará a la guerra entre argentinos.

(Fin primera parte)

(1).Con Raúl Alfonsín se llevó a cabo el Punto Final ya requerido en la Década del setenta, apenas comenzada.A mmediados de los 80 (1987 para ser mas exactos), la Obediencia Debida y el Punto Final, a instancias del radicalismo encubrió hasta estos años a cientos de represoress que se escudaron inocentemente en el "yo solo cumplía ordenes".
Hoy Memoria, Verdad y Justicia terminó con esa infamia judicial del alfonsinismo.

Prof GB

viernes, 11 de noviembre de 2011

EL PAIS › OPINION PAGINA 12

¿Qué le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo?

Por José Natanson *

El acercamiento de un número creciente de jóvenes al kirchnerismo es un fenómeno que lleva ya unos años, aunque se hizo visible últimamente. Escribí la primera nota sobre el tema en este diario el 27 de septiembre de 2009, para advertir sobre una tendencia que se había ido desarrollando subterráneamente y en la cual, me parecía, el gobierno no había reparado lo suficiente. En la estela del conflicto del campo y la derrota electoral, el kirchnerismo había logrado consolidar una “minoría intensa” de respaldo, compuesta en buena medida, asombrosamente, por jóvenes. Después vinieron los festejos del Bicentenario, la muerte del ex presidente y la reelección de Cristina Kirchner, que le dieron visibilidad definitiva a todo el asunto.

¿Y qué hizo el kirchnerismo con este fenómeno nuevo? Lo mismo que había hecho tantas veces en el pasado con temas, ideas o proyectos que no formaban parte de su agenda: capturarlo y tratar de aprovecharlo al máximo, poniendo detrás todo el peso del Estado y toda la fuerza de su voluntad. Fue así como cada vez más kirchneristas sub-40 fueron designados o promovidos a puestos estratégicos, y fue así como la Presidenta intervino en la definición de las listas legislativas, ubicando en lugares expectables a un número inédito de jóvenes, y no renunció a ello ni siquiera cuando referentes provinciales de peso, como el pampeano Carlos Verna, amenazaron con un portazo.

Sin caer en los análisis que enfocan el tema desde el simplismo institucional, como si la influencia de una organización pudiera medirse sólo por el peso de las bancas o secretarías que controla (los famosos siete diputados de La Cámpora), creo que vale la pena ensayar una mirada que contemple las diferentes facetas de la idea de generar un recambio generacional promovido desde la cúpula misma del poder, para después considerar sus desafíos y sus límites.

Digamos primero que la apuesta tiene su lógica. Ubicar a jóvenes en lugares de decisión les permitirá foguearse en los rigores del día a día del gobierno para jugar más tarde en ligas mayores. En segundo lugar, y ya desde un punto de vista más electoral, conviene recordar que Cristina Kirchner tiene vedada la reelección y que por lo tanto debe comenzar a pensar en construir un sucesor diferente al que desde el primer día le querrá imponer el peronismo, sea Daniel Scioli o Juan Manuel Urtubey o José Manuel de la Sota. Una juventud consolidada y potente puede jugar un rol importante en la interna del PJ.

Pero también hay riesgos. El primero es inmediato, pero controlable: los posibles errores de jóvenes súbitamente catapultados a lugares institucionalmente muy relevantes y ultraexpuestos públicamente. En efecto, la falta de experiencia política o de gestión puede llevarlos a cometer equivocaciones, que serán explotadas no sólo por las fuerzas opositoras sino, lo que quizá resulte más peligroso, por el peronismo tradicional (los gobernadores como viejos vinagres verdugos de jóvenes desprovistos de peso territorial y atractivo electoral).

Pero me interesa sobre todo señalar un punto más profundo y potencialmente más conflictivo, que podría sintetizarse en una pregunta molesta: ¿qué le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo? Como escribió Mario Margulis (La juventud es más que una palabra, Editorial Biblos), los jóvenes, por definición, se sienten lejos de la enfermedad y la muerte, lo que los provee de una sensación de invulnerabilidad y, a veces, de inmortalidad, con efectos de temeridad y arrojo que a menudo se reflejan en riesgos gratuitos y conductas autodestructivas (sobredosis, accidentes, excesos). Estamos generalizando, desde luego, pero podríamos formularlo así: aligerados de recuerdos de etapas que no vivieron, los jóvenes actúan despojados de las inseguridades y certezas que no sean las de sus propias vidas, sin esa prudencia adulta que es fruto del recuerdo y la experiencia. Por eso la juventud es esperanza, promesa, potencia y libertad en el sentido de un abanico grande de opciones abierto.

Desde el Mayo del 68 hasta las revueltas árabes, es evidente que los jóvenes son capaces de cambiar un estado de cosas, pero que encuentran más dificultades para convertir todo eso en una construcción de poder. La cuestión es que el kirchnerismo ya tiene el poder. Hasta el momento, los jóvenes cercanos al gobierno han demostrado su capacidad para administrar poder, pero no para producirlo: Cristina Kirchner, por supuesto; pero también Scioli, los intendentes del conurbano, José Luis Gioja y Gildo Insfrán, todos ellos producen poder. ¿Qué pedirles, entonces, a los jóvenes kirchneristas, si “el poder ya está”?

No se trata, como señaló bien el periodista Martín Rodríguez, de reclamarles que “corran por izquierda” al gobierno, en buena medida porque el gobierno ya ha dado muestras de su voluntad de impulsar una agenda de políticas transformadoras sin la necesidad de un acicate que lo radicalice. Hacerlo, además, equivaldría a reproducir a destiempo la historia de los ’70: pedirles que hagan lo mismo que los Montoneros hicieron con Perón es absurdo, entre otras cosas porque los actos de diseño ultracontrolados y pensados para la transmisión televisiva no admiten a miles de jóvenes discutiendo con el líder, ni al líder echándolos de la Plaza.

Pero tampoco es cuestión de aceptar que el momento histórico cambió y que entonces la juventud kirchnerista debe insertarse mansamente en una maquinaria que ya anda sola. Su potencia militante es bienvenida y quedó demostrada en el acto en el Luna Park. Pero los jóvenes no pueden limitarse a empujar la maquinaria, aunque lo hagan con fuerza, y quizá deban comenzar a pensar en generar chirridos, aunque aún no sepamos cómo. Por eso creo que el riesgo más grande de la juventud kirchnerista no es la disputa con el líder; el riesgo es que su institucionalización comprima la voluntad creativa, la innovación y el ejercicio de la libertad, que son o deberían ser los grandes aportes de los jóvenes al “proyecto”.

No faltan antecedentes. A comienzos de los ’80, la Coordinadora, integrada por una generación brillante de militantes, acompañó a Raúl Alfonsín en sus muy transformadores primeros años en la presidencia; el líder radical los premió designándolos en puestos importantes, ministerios, secretarías, jefaturas de bloque. Con el tiempo se fueron oxidando, enredados en sus mil y una internas, al punto que ninguno de ellos logró superar el liderazgo del ex presidente, que por otra parte siempre se las arregló para situarse a su izquierda. Hace tiempo que dejaron de ser jóvenes y hoy son una colección de canosas promesas incumplidas. En este sentido, el riesgo de los jóvenes kirchneristas no es la expulsión de la Plaza, sino el ensimismamiento institucional, el achatamiento de sus pulsiones transformadoras y el encasillamiento burocrático; en suma, la imposibilidad de trascender al líder. Ninguno de ellos será Mario Firmenich, pero todavía tienen que demostrar que no se convertirán en Leopoldo Moreau o Federico Storani.

Si podrán hacerlo o no dependerá sobre todo de ellos, pero también de Cristina Kirchner y de quien asoma como el posible puente entre unos y otros: el vicepresidente electo Amado Boudou. Sus antecedentes de hombre de la noche, su paso por el CEMA y los modos actuales de su exposición pública (su moto y su guitarra) reenvían un poco a los ’90, igual que incursiones televisivas como la de Sábado Bus, un programa tan noventista como Ramón Hernández o las vacaciones en Miami. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que Boudou acompañó de manera decidida las políticas oficiales, defendió incluso aquellas que podrían haberle resultado costosas en términos de imagen, como la disputa con Clarín, y es el autor intelectual de la nacionalización de las AFJP, decisión sobre la que descansa buena parte del esquema económico-social del kirchnerismo. Quizá fue al CEMA, pero lo bocharon y, en todo caso, un hombre siempre tiene derecho a cambiar, a ajustar su trayectoria de acuerdo con el signo de los tiempos, que es eso que siempre supo leer bien el peronismo: es en este sentido que Boudou es un peronista hecho y derecho.

Retomando el hilo del argumento, finalicemos señalando que la juventud kirchnerista tiene la oportunidad de liderar el ingreso al primer plano de la política de la tercera generación de la democracia recuperada, si la primera fue la de Alfonsín, Menem, Duhalde y De la Rúa, y la segunda la de los Kirchner, Macri, Carrió, Scioli. El desafío es administrar con inteligencia y al mismo tiempo con pasión el poder que se les ha concedido, mientras buscan la forma de generarlo y exploran nuevos estilos, ideas y vocabularios. Desprovista del tono sacrificial y las reminiscencias épicas que la teñían hace cuatro décadas, la política está cruzada hoy por la democracia, el pluralismo y el lenguaje de los derechos, que la organiza y regula. Si se escucha bien, es fácil comprobar que los jóvenes kirchneristas hablan esa lengua, porque la aprendieron de chicos y porque no cargan el peso de la experiencia de los ’70, que dobla las espaldas de muchos adultos, con sus recuerdos tan legítimos como cualquier recuerdo, pero a veces –es la impresión del autor de esta nota, que el lector adivinará treintañero– excesivamente presentes.

* Director de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, www.eldiplo.org
GB

jueves, 10 de noviembre de 2011

Usted esta en: Inicio»Opinión»Kirchnerismo y viejo Peronismo, por Claudio Ponce

El valor de la victoria electoral de Cristina Fernández de Kirchner intentó e intenta ser diluido por sectores de una oposición resentida. La magnitud del triunfo sorprendió en las primarias y se profundizó en las presidenciales haciendo besar el piso a quienes intentaron construir una realidad ficticia desde los medios de comunicación. La vacuidad discursiva fue derrotada.

Más allá de los comentarios de “comunicólogos” al servicio de grupos económicos concentrados que pretendieron descargar culpas sobre sus otrora válidos candidatos, se puede analizar hoy que la elección popular de octubre escondió profundas razones que trascendieron el bienestar coyuntural.

La multiplicidad de factores que movilizaron a una amplia diversidad de sectores de la sociedad argentina detrás del fenómeno kirchnerista hay que rastrearlos desde la aparición en la escena política del ex presidente Néstor Kirchner. ¿Quién fue Néstor Kirchner? ¿Qué razones sustentaron la conversión de su figura política en el referente más importante de la historia reciente de la Argentina? ¿Fue Kirchner más que Perón? El Kirchnerismo, ¿es la síntesis superadora del viejo peronismo?

El peronismo como fenómeno social y político propiamente argentino, nació como movimiento revolucionario con la ruptura generada el 17 de octubre de 1945. Si tenemos en cuenta la argumentación de Daniel James , la confrontación de clases y la rebelión iconoclasta fue su origen. Sin duda alguna, Perón se convirtió en el conductor de aquel movimiento avalado por la clase trabajadora pero este apoyo nunca significó sumisión ni aceptación incondicional de la voluntad del líder. El viejo peronismo, como colectivo nacional y popular, si bien siempre mantuvo los aspectos transformadores de su matriz original, también supo pendular entre el impulso sedicioso de sus fundadores y los tintes conservadores del propio Perón.

La clase dominante tradicional de la Argentina, en representación de intereses económicos concentrados internos y externos, nunca pudo admitir que los “cabecitas negras” tuvieran derechos e intentó destruir al movimiento con el golpe militar de 1955. La dictadura que sobrevino, que se jactaba de volver al orden anterior donde “el hijo del basurero debía seguir siendo basurero”, hizo lo imposible para llevar adelante un proceso de “desperonización” forzada de la sociedad argentina. Fracasaron.

Lo que vino después compone páginas heroicas de los que nunca renunciaron a la lucha, como también las mayores tragedias vividas por nuestro pueblo.

La democracia recuperada de manera incipiente desde 1983, comenzó a brindar algo de claridad sobre la tenebrosa noche del Terrorismo de Estado. No era suficiente. Muchas asignaturas quedaban pendientes y la Memoria, la Verdad y la Justicia se convirtieron en banderas de lucha.
El neoliberalismo iniciado con la dictadura de 1976 siguió creciendo más allá de los intentos del primer gabinete económico de Raúl Alfonsín. Los radicales de “Renovación y Cambio” no pudieron con los poderes económicos y fueron arrojados del poder hacia el anonimato. La década posterior fue el auge de la deshumanización y el retraso. Fue la frutilla del postre preparado por el ministro Martínez de Hoz, fue lo que derivó en la peor crisis económica que se recuerde en la historia del país, la desesperación del 2001. De los vestigios de esta hecatombe, de sus represiones y sus muertos, surgió una voluntad decidida a hacerse cargo de lo que todo político tradicional escapaba, del “poder político”, no del gobierno sino del poder sustentado por el voto popular.

La figura de Néstor Kirchner asomó en el escenario de gobierno y rápidamente demostró que no era el muñequito de ningún enano con pretensiones de titiritero. Tenía una historia poco conocida por la sociedad pero prontamente demostró su experiencia militante. Junto a su compañera de la vida, formaron la segunda gran pareja política de nuestra historia. Su praxis política obtuvo resultados que sorprendieron, y sus decisiones en materia económica mostraron un giro completo respecto del tiempo anterior. El 25 de mayo de 2004 se produjo el “quiebre”, una ruptura promovida desde el gobierno y acompañada por múltiples sectores sociales. El Estado Argentino asume la responsabilidad histórica del Terrorismo de Estado, pide disculpas y promete memoria, verdad y justicia para una sociedad que todavía tenía abiertas las heridas de la dictadura. De allí en más, continuos hechos cercanos y conocidos hicieron evidente un rumbo y una meta que los “intereses económicos concentrados” visualizaron como peligrosa. La pugna por la hegemonía cultural se puso en marcha, la lucha continua en el presente y al parecer seguirá en el futuro, hay mucho por hacer, la inclusión y la igualdad se perciben más cercanas.

Por lo realizado en su única presidencia, ¿es Kirchner más que Perón? Las comparaciones suelen ser siempre odiosas y descontextualizadas. Dos momentos históricos diferentes marcaron el arribo al podio político de ambas personalidades. La favorable situación de 1946 desde la cual por vez primera se inició la distribución, y el infierno del 2003 producto de una situación que parecía irreversible y en donde había que sumar de nuevo para poder repartir. Un largo tiempo en que Perón jugó en la política nacional frente a una breve presencia de Néstor Kirchner en la escena pública nacional. Difícil ser objetivo cuando ambos fueron convertidos en símbolos y referentes indiscutibles del movimiento popular.
Como sostuvimos anteriormente, el “peronismo” no es un fenómeno fácil de entender. Siguiendo a Paul Ricoeur , sería mejor intentar comprender que entender los anómalos movimientos históricos, aunque en el caso particular de la identidad peronistaresulta complejo analizar su devenir dialéctico en donde pasaba de ser un movimiento revolucionario a parecer un partido conservador. Lo multifacético del peronismo intrigó a muchos y en ocasiones alegró a los sectores de la derecha más rancia y tradicionalmente conservadora. Ahora bien, en situaciones límites de nuestro devenir colectivo siempre afloró su veta original, su raíz revolucionaria, contestataria y transgresora. Este aspecto es el que mantuvo vivo al peronismo, y de esta esencia militante que resistió y luchó en las décadas del sesenta y setenta se compone el verdadero movimiento nacional y popular hoy expresado en el Kirchnerismo.

Néstor encarnó esa esencia desde el 2003. Rectificamos, ambos, Néstor y Cristina demostraron la voluntad necesaria, la fe y el coraje de “ponerse un país al hombro” y avanzar con la convicción de que el pueblo los acompañaría. El pueblo, no solo acompañó si no que se identificó con sus nuevos conductores. El “peronismo” como movimiento integrador de los sectores sociales, (como sostuvo Laclau ya devenido en la corriente “K”), volvió a mostrar su verdadero rostro, la transgresión, la transformación, la inclusión y el camino de la revolución cultural hacia la construcción de hegemonía. Esto hoy se denomina Kirchnerismo, y a esta altura de los hechos realizados y de las propuestas por concretarpodemos considerar que transitamos la fase superior del viejo peronismo. El Kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI. Es la etapa superadora del viejo conflicto interno del movimiento peronista. Es la síntesis que deja como perimidos todos los vestigios de conservadorismo que todavía flotaban con el nombre peronista.

El presente, en el marco del segundo mandato presidencial, nos encuentra con una situación externa desfavorable. Confiamos en recordar coyunturas análogas como aquella de los comienzas de la segunda presidencia de Perón, a fin de idear tácticas adecuadas para superar las dificultades que puedan rebotar de la crisis global. El “fin estratégico” del renovado movimiento conducido por la voluntad y la claridad conceptual de Cristina Fernández, es “ir por todo”, por más justicia, por más igualdad, por el verdadero socialismo nacional en pos de la reivindicación del verdadero origen del peronismo.

GB, Agencia Paco Urondo.

24 DE NOVIEMBRE DE 1944 EN LA CELEBRACION DEL PRIMER ANIVERSARIO DE LA CREACION DE LA SECRETARIA DE TRABAJO Y PREVISION.

"¿Puede censurarse el proceder de un gobierno porque interviene en el arreglo de las desinteligencias entre partes o dicta reglamentaciones para evitar nuevas causas de desinteligencias? ¿ No atiende con ello el deber constitucional de promover el bienestar general? ¿O es que se considera mas constitucional dejar las partes en libertad de acción para que, mientras una reduce la producción, la otra reduzca los salarios, y que de demasía en demasía se anarquicen los campos, fábricas, talleres y oficinas, arruinando el país y sumiéndolo en el caos?

Frente a estas interrogaciones, no puede haber duda alguna en el ánimo de nadie que de veras ame a su país. Entre el orden y la anarquía no cabe elección posible. Los trabajadores argentinos no quieren comprometer su porvenir ni el de sus hijos embanderándose en las huestes de la rebeldía social; quieren tan solo retribuciones dignas y asegurar su porvenir y el de sus hijos, como simple compensación a su trabajo honrado.

Nuestro plan de acción, para llegar a esta noble aspiración, es claro y limpio. Nuestro programa lo comparten todos los hombres de buena voluntad. Nuestras intenciones pueden ser juzgadas por nuestros propios actos. Nuestra política social, asentada sobre sólidos fundamentos, tiene ya delineadas con trazos firmes las nuevas realizaciones que paulatinamente se llevaran a cabo.

Tiende, ante todo, a cambiar la concepción materialista de la vida por la exaltación de los valores espirituales. Por esto aspira a elevar la cultura social. El Estado argentino no debe regatear esfuerzos ni sacrificios de ninguna clase para extender a todos los ámbitos de la Nación la enseñanza adecuadas para elevar la cultura de sus habitantes.
Todas las inteligencias han de poder orientarse hacia todas las direcciones del saberla fin de que puedan ser aprovechados los recursos naturales en al forma que reporte mayor utilidad economica, mayor bienestar individual y mayor prestigio colectivo.

Juan D. Perón.
24 de noviembre del año 1944.

lunes, 7 de noviembre de 2011

DEBATE: CAPARROS-VERBITSKY

El hambre y las mentiras de una década
Por Martín Caparros


Dentro de cien años, cuando ninguno de nosotros sea, cuando el mundo sea otro, los manuales de historia argentina –si es que sigue habiendo manuales, si sigue habiendo historia, si Argentina– incluirán, seguramente, diez o doce líneas sobre “la década de los doctores Kirchner”. Esas líneas empezarán por sorprenderse ante el tribalismo arcaizante de una esposa sucediendo a su esposo; dirán quizá que fue el apogeo de lo que alguien llamó la “política de la sangre”, ese período en que, a falta de ideas y proyectos que cohesionaran a sus militantes, los únicos vínculos firmes eran los del parentesco: ese retorno a las formas dinásticas.

También dirá –sobre todo dirá– que el peronismo de los años ‘00, encabezado por los doctores Kirchner, se dedicó más que nada a recomponer el aparato del Estado que el peronismo de los años ‘90, encabezado por el doctor Menem con la colaboración provincial de los doctores Kirchner, había desarmado. Dirá que los manuales no deben hacer juicios de intenciones, así que no se arriesgará a decir por qué los doctores Kirchner decidieron esa recomposición; ofrecerá un abanico de razones que van desde su convicción de que el Estado era la única herramienta para aminorar la desigualdad de las sociedades de esos años hasta la idea sibilina de que si uno va a gobernar un Estado le conviene que haya Estado –y apuntará que la razón verdadera debe estar en una mezcla de ambas y otras más.

El manual sin duda recordará que los doctores Kirchner llegaron al poder a la salida de una crisis –como casi todos los gobiernos argentinos– y que, inteligentemente, supieron escuchar sus gritos y desactivarlos: quitarles su potencial de verdadero cambio. Y que para adaptarse a los nuevos tiempos cambiaron su discurso privatizador de los noventas por uno levemente estatista, y cambiaron su desdén anterior de los derechos humanos por su reivindicación insistente. Y entonces quizá diga –es improbable, impropio de un manual, pero quién sabe– que los doctores usaron esos derechos humanos y la memoria mistificada de ciertas luchas setentistas para legitimar a un gobierno cuyo acción no tenía ninguna relación con esas ideas revolucionarias. Hasta podrá, quiza, citar la frase de un escritor ya entonces olvidado que solía decir que le parecía muy bien que el gobierno de los doctores Kirchner defendiera los derechos humanos de 1976 pero que hubiera preferido que defendieran los de 2011, y lo explicaba: que no sólo no defendían los derechos humanos básicos –a comer, educarse, curarse– sino tampoco los más específicos, porque durante sus gobiernos la cantidad de muertos por represiones y abusos policiales fue bastante extraordinaria.

(Y, a propósito de confusiones y discursos, quizá el manual recuerde –probablemente no– que hubo un breve período, tras la muerte del doctor Kirchner, en que los medios oficialistas insistieron en que “la juventud” se identificaba con el proyecto del difunto y su viuda. Pero si lo dijera diría que esa falacia empezó a desarmarse sólo unos meses más tarde, cuando, en las siguientes elecciones de la juventud más politizada, los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, las agrupaciones kirchneristas no pudieron ganar ni un solo centro de estudiantes –y su derrota dejó claro que la idea era perfectamente falsa.)

El manual irá cerrando el tema, pero es probable que antes cite una frase feliz de esos años: que el kirchnerismo fue un ejemplo infrecuente y fecundo de “épica posibilista” o “posibilismo épico”: que pocos movimientos políticos han sabido combinar tan bien la declamación de que son portadores de cambios decisivos con la justificación de que en realidad no pueden cambiar mucho porque bueno, así están las cosas, esto es muy complicado, miren de dónde veníamos.

Y apuntará, en muy pocas palabras, que esa retórica de cambio se apoyaba en comparaciones insistentes de sus cifras socioeconómicas con las cifras del peor momento de la crisis –y no con los números más normales de los años normales, y que eso es un viejo truco peronista. Y quizás hasta recuerde que los doctores decidieron prohibir cualquier cifra sobre la inflación y la pobreza que no fueran las oficiales: falsas, inverosímiles.

Para terminar, el manual subrayará lo que fue, junto con la recuperación de parte del Estado, lo más importante del período: el remate de la reconversión de la Argentina en un país agroexportador, que tantos problemas le traería más adelante. O, dicho de otro modo: la vuelta de la Argentina a su forma del año 1910, antes de que le dieran las veleidades industriales.

Y señalará la falla de un gobierno que tuvo, durante una década, tanto dinero fácil proveniente de las exportaciones agrícolas y no pensó en usar esa bonanza tan casual para construir una alternativa económica que subsistiese cuando la demanda de esos bienes primarios, tan dependiente de los mercados externos –no dirá “del apetito de los chanchos chinos”–, se cayera. Y concluirá, quizá, que era esperable: que la Argentina siempre se especializó en perder sus oportunidades.

Entonces terminará por preguntarse cómo fue que un gobierno que insistía tanto en que estaba “redistribuyendo la riqueza” fracasó justamente en ese punto: por qué llegó a los diez años de poder en un país enriquecido por las exportaciones y, sin embargo, a fines de su ciclo todavía quedaban en la Argentina diez millones de pobres, más que en los peores años del peor neoliberalismo menemista. O, si se pusieran dramáticos, cosa que un manual en general no hace: que cómo fue posible que en un país que producía tantos alimentos siguiera habiendo personas que se morían –literalmente– de hambre. En el manual estará la respuesta; en este artículo, la pregunta basta.

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En defensa de Kirchner
Por Horacio Vertbisky


La opinión de Martín Caparrós “El hambre y las mentiras de una década” es un conjunto de falsedades contra el proceso político más innovador que se haya verificado en la Argentina en los últimos cincuenta años. La reelección de Cristina Fernández de Kirchner con el porcentaje más alto desde que los argentinos eligen libremente a su líder y con la mayor diferencia que se recuerde con respecto a su principal adversario, indica que el juicio de Caparrós sobre los gobiernos que se sucedieron desde 2003 no se corresponde con el de sus compatriotas.

Pero quizás esto no le importe, dado que desde hace algunas elecciones Caparrós manifiesta su posición elitista con comentarios llenos de aristocrático desprecio hacia los electores. Hace dos semanas definió a la población indígena como “una especie protegida con el apoyo de la comunidad internacional, de las organizaciones no gubernamentales, de programas internacionales y de los medios”.

Lo cual sería sólo una conducta que desprecia lo que no entiende si no fuera por la superficial falsificación de los hechos y de los procesos en los que se basa. La presunta indiferencia de los Kirchner hacia los derechos humanos es sólo una proyección de lo que hace él, personaje emblemático de la izquierda de salón. Miembro como yo de la guerrilla peronista, después del exilio Caparrós publicó varios libros que exaltaban la militancia de los años setenta. Esta conducta duró hasta el 2003, cuando Néstor Kirchner, elegido presidente, reivindicó a esta generación pero no los métodos de la lucha armada, e hizo suyos los reclamos de memoria, verdad y justicia de las organizaciones que defienden los derechos humanos. Ahora que toda la sociedad argentina ha abrazado esta causa –doscientos militares han sido condenados y en los tribunales se habla sin eufemismos de la militancia de las víctimas– Caparrós se declara “harto de los años setenta”, con la indignación del dueño de casa que ve un intruso en su bello jardín. Cualquier causa que tenga la aprobación de la mayoría le parece sospechosa y para él nada valen los documentos –entre los cuales algunos discursos grabados en video en 1983– que muestran la coherencia de Néstor Kirchner al denunciar a la dictadura.

Las críticas de esta gauche divine son cada vez más parecidas a las de quienes defienden la represión dictatorial de la derecha. Caparrós sostiene que, mientras se ocuparon de los derechos humanos de 1976, los Kirchner ignoraron los de 2011 (como el hambre, la educación y la salud) y los abusos de la policía. Pero lo cierto es lo contrario: nunca se construyeron tantas escuelas y hospitales públicos ni se inaguraron tantas universidades suburbanas, ni el balance de la educación ha sido tan alto ni la mortalidad infantil y el analfabetismo tan bajo como en estos años. En 2004 Néstor Kirchner ordenó a la policía que no usara armas de fuego contra los manifestantes y despidió al jefe de la policía y el ministro del Interior que no querían obedecerlo. En 2010 Cristina Fernández relevó al jefe de policía que desobedeció estas instrucciones y creó un ministerio de Seguridad en el cual los principales responsables son civiles con antecedentes en la defensa de los derechos humanos.

La banalidad del pensamiento de Caparrós resulta evidente cuando escribe que “el fracaso de los grupos kirchneristas” en las elecciones estudiantiles de la Universidad de Buenos Aires ha revelado que los jóvenes no se identifican con Kirchner. Según el último censo de la población, en Argentina viven 11,3 millones de jóvenes entre los 17 y 34 años. En la Universidad de Buenos Aires los estudiantes de esta franja etaria son 300.000. Este 2,65 por ciento de la población pertenece a las clases más ricas de la población. Después de haber citado tantos años a Marx, Caparrós todavía no aprendió a sacar las conclusiones justas.

El escritor también sostiene que con Kirchner la Argentina ha vuelto “a ser conocida como un país agroexportador” como en los años del Centenario, “cuando no tenía veleidades industriales”. Teoría seductora pero falsa. En 2011, por primera vez en la historia argentina, los productos industriales encabezan las exportaciones del país: constituyen el 35 por ciento contra el 34 por ciento de los productos agrícolas.

Caparrós concluye que los Kirchner dejaron a la Argentina más pobre que el neoliberalismo de Menem. No es cierto. La pobreza ha sido reducida del 54 al 21 por ciento y la indigencia del 27 al 6 por ciento, según los datos de los institutos estadísticos provinciales. Ambos valores bajaron a los niveles de los años ochenta, igual que la desigualdad. En esta incesante marcha atrás todavía no llegamos a los años setenta, antes del golpe de 1976, cuando la desocupación y la pobreza estaban por debajo del 5 por ciento. Esta es la tarea por la cual 54 argentinos sobre 100 confiaron a Cristina Fernández el nuevo mandato que fastidia a los que son como Caparrós.

PD QUE AGREGAR A LA CEGUERA Y AL ODIO LANATTIANO DE caparros.
SI, SEGURO, LA DEFENSA DEL PERRO VERBITSKY A TANTA MENTIRA Y CIPAYISMO.
DE TODOS MODOS ES BUENO SEGUIR ATENTAMENTE QUE PIENSA LA DERECHA, PARA
MEJOR RESPONDER EN CADA AMBITO DONDE NOS TOQUE MILITAR.

Prof GB

feunte AGENDA DE REFLEXION.