martes, 27 de septiembre de 2016

Our House Crosby Stills Nash & Young

EL MUNDO › DUROS CRUCES ENTRE HILLARY CLINTON Y DONALD TRUMP EN EL PRIMERO DE LOS TRES ENCUENTROS PREVISTOS Economía y seguridad, ejes del debate

Poco menos de un mes y medio antes de las elecciones presidenciales y virtualmente empatados en los sondeos previos, los dos principales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump se midieron ayer en un cara a cara frente a las cámaras, el primer debate de tres, que tuvo como ejes centrales la economía y la seguridad nacional.
El primer tema que se tocó fue la economía y Trump dijo que en sus proyectos estaba el de reducir los impuestos y traer de vuelta a las empresas que se habían ido del país. El candidato presidencial republicano acusó ayer a la demócrata Hillary Clinton de ser la responsable, “durante estos 30 años”, de acuerdos comerciales “defectuosos” que, en su opinión, le costaron millones de puestos de trabajo a Estados Unidos, en un duro cruce en su primer debate televisivo.
Agregó que los demócratas en 30 años no habían hecho nada al respecto y que Nafta fue el peor trato comenrcial. Que él iba a renegociar sus tratos comerciales. Hillary acusó a Donald Trump de vivir en su “propia realidad”, y agregó que especialistas han concluido que con los planes económicos de su rival republicano, Estados Unidos perderá 3,5 millones de puestos de trabajo. Agregó que no estaba de acuerdo con respecto al Nafta y que no creía en la posición de Trump que en cuanto más se ayude al rico, más se progresa. Ella cree que el progreso está en la educación y en la capacitación del pueblo.
Este esperado encuentro se produjo en momentos en que ambos candidatos cargan con la pesada mochila de la imagen negativa, así como con la responsabilidad de remontar las dudas que sobre ellos pesan: en el caso de Clinton por su salud y confiabilidad y en el de Trump por su temperamento y capacidad para ser presidente.
La prensa estadounidense ya denominó al encuentro “el debate del siglo” y pese a que se esperaban de él una profusión de golpes bajos e intentos de minar las posibilidades del rival mucho más que propuestas políticas concretas, los expertos pronostican un récord de 100 millones de telespectadores, que superarían por lejos los 67 del debate Obama-Romney de 2012 y e incluso el actual récord de 80 millones del Carter-Reagan de 1980.
A una semana de la ola de bombas caseras que explotaron y fueron encontradas y desactivadas en Nueva York y Nueva Jersey, no hay dudas de que los 90 minutos del debate estuvieron en gran parte dominados por las amenazas contra el país y las propuestas y capacidad de cada candidato para enfrentarlas.
El encuentro tuvo como escenario la Universidad de Hofstra en Long Island, en el estado de Nueva York, comenzó a las 21 hora de Nueva York y duró 90 minutos, sin tandas publicitarias ni interrupciones.
El moderador elegido por la Comisión de Debates Presidenciales de Estados Unidos, la institución no partidaria que organiza estos eventos, será el presentador del noticiero nocturno de la cadena televisiva NBC, el periodista afroestadounidense Lester Holt. La elección del moderador provocó la primera polémica cuando, en una entrevista con la cadena de noticias conservadora Foxs, Trump describió a Holt como “un demócrata” y denunció que “el sistema está arreglado”.
“Son todos demócratas. Es un sistema muy injusto”, lanzó el magnate inmobiliario devenido en candidato presidencial, pese a la sorpresa y las reservas de aliados y rivales.
Rápidamente la revista Time desmintió al líder opositor y publicó que, según los documentos oficiales del estado de Nueva York, Holt está registrado como votante republicano desde 2003. No es la primera vez que Trump denuncia que “el sistema está arreglado” y más de una vez su equipo de campaña deslizó la posibilidad de no debatir en un mano a mano con Clinton.
La ex primera dama y el controvertido millonario llegaron a este primer test con un virtual empate, según el promedio de sondeos que publica cada día la consultora Real Clear Politics, que monitorea todo el proceso electoral.
Números similares muestra otra encuesta publicada el domingo por el diario The Washington Post y la cadena ABC en la que, Clinton aparece con un 46 por ciento de la intención de voto entre los “electores probables” contra 44 por ciento para Trump, un 5 por ciento para el candidato presidencial del Partido Libertario Gary Johnson y un 1 por para la candidata del Partido Verde, Jill Stein.
La cadena CNN difundió en la mañana de ayer otra encuesta, según la cual Clinton recogía un 43 por ciento, Trump un 41por ciento, el libertario Johnson 8 por ciento y Stein 1 por ciento, que resalta más aún la paridad entre republicanos y demócratas. Clinton, de 68 años, y Trump, de 70, son los aspirantes con el mayor índice de rechazo registrado hasta el presente entre candidatos presidenciales de los dos partidos principales.
Trump llegó al encuentro reforzado con el inesperado apoyo del senador de Texas Ted Cruz, quien el sábado en un brusco giro -y tras haberlo llamado “rata” y “mentiroso patológico”- anunció que apoyaría a su acérrimo rival, luego de declarar que sería “totalmente inaceptable” que gane Clinton.
El debate, por otra parte, se produjo luego de una convulsionada semana marcada por la violencia policial contra afroamericanos, tras los casos de Carolina del Norte (Charlotte) y Oklahoma (Tulsa), los ataques con explosivos en Nueva York y Nueva Jersey y el tiroteo en un centro comercial de Burlington, en el estado de Washington, hechos volcados rápidamente a la agenda de campaña y de los que ambos buscarán sacar provecho político.
Como anunció hace poco la comisión organizadora, los tres debates presidenciales sólo incluirán a los dos principales candidatos ya que los otros dos, el libertario Gary Johnson y la líder verde Jill Stein, no lograron superar el umbral de 15 por ciento de intención de voto impuesto para participar.
En las mediciones que les son más favorables, mientras Clinton y Trump están cabeza a cabeza con intenciones de voto de entre 39 por ciento y 45 por ciento, Johnson se ubica tercero con alrededor de un 8 por ciento y Stein, más atrás con un 3 por ciento.
El debate fue programado para coincidir con el 56 aniversario del primer debate presidencial televisivo que se realizó en Estados Unidos y que marcó un hito para las campañas electorales occidentales: el mano a mano entre un joven, bronceado y relajado John F Kennedy y un sudoroso y nervioso Richard Nixon. Ese debate, que muchos analistas siguen sosteniendo hoy inclinó definitivamente la balanza a favor de Kennedy, instaló la convicción en política que la imagen vale más que las palabras.
El debate de ayer estuvo organizado en seis segmentos de 15 minutos cada uno y los tres temas que dispararon la discusión fueron “La dirección de Estados Unidos”, “Alcanzar la prosperidad” y “Garantizar la seguridad de Estados Unidos”, adelantados el lunes pasado por Holt, el moderador.
Casi dos semanas después del debate en Long Island, los dos candidatos se verán de nuevo las caras en la Universidad de Washington, en la ciudad de San Luis, Missouri, el 9 de octubre y tendrán como moderadores al periodista de la cadena de noticias CNN, Anderson Cooper, y la principal corresponsal para política exterior de la cadena ABC, Martha Raddatz.
El último debate presidencial se realizará el 19 de octubre, menos de tres semanas antes de las elecciones generales. Clinton y Trump se enfrentarán en la Universidad de Nevada, en Las Vegas, en un debate moderado por Chris Wallace, presentador de la cadena de noticias Fox.

17:02 La Cámara Federal confirmó el rechazo a reabrir la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner y el excanciller Héctor Timerman

El pedido de reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la expresidenta y Timerman por supuesto encubrimiento de los iraníes involucrados en el atentado a la AMIA partió de la DAIA y estuvo acompañado por campañas de descrédito al gobierno anterior, en cuyo marco se inscriben las viejas declaraciones de Antonio Horacio Stiuso, que reflotó Clarín en un intento de condicionar a los camaristas que debían resolver el asunto, tal como consignó Irina Hauser en su columna del domingo pasado en Página/12.
La denuncia que hizo Nisman cuatro días antes de su muerte, en la que acusaba a la ex presidenta, a Timerman y otras personas de encubrimiento, fue cerrada hace más de un año y medio por decisión del juez Daniel Rafecas, confirmada por la Sala I de la Cámara Federal y de la Sala I de la Cámara de Casación Penal. Nisman había buscado hacer foco en la idea de que el Memorándum de Entendimiento con Irán, firmado el 27 de enero de 2013, era parte de una estrategia para desvincular a los iraníes que tenían pedido de captura y no, como decía el pacto, una vía que permitiría que fueran indagados. Lo cierto es que el acuerdo nunca entró en vigencia, el congreso iraní no lo confirmó, ni funcionó por ende su Comisión por la Verdad que supervisaría todo. Tampoco cayeron las alertas rojas para lograr la captura de los iraníes, ni antes ni durante ni después de la firma del acuerdo.
La DAIA decidió volver a la carga aprovechando el aumento de la hostilidad judicial de Comodoro Py contra CFK. Llevó al juzgado de Rafecas supuestas pruebas nuevas y pidió ser querellante. La entidad entregó una conversación telefónica de 2012 (cuando aún se negociaba el pacto con Irán) entre el expresidente de la AMIA, Guillermo Borger, y el excanciller Timerman. Se trata de una conversación privada que alguien (ninguno de ellos) grabó en forma subrepticia, donde Timerman hacía referencia en algún tramo a la responsabilidad de Irán en el atentado. El otro argumento era que quedó firme la inconstitucionalidad del Memorándum. El fiscal Gerardo Pollicita respaldó la presentación. Pero Rafecas la rechazó: una de las razones es que la postura argentina, oficialmente inclusive, siempre fue la de acusar a Irán, y de hecho por eso el juez Rodolfo Canicoba Corral pidió las capturas. La inconstitucionalidad del Memorandum, dijo, ya había sido tenida en cuenta. Pasó por varios tribunales y el Congreso, pero no hubo nadie que denunciara en todo el tratamiento que su firma se basara en un delito. Rafecas volvió a explicar en su resolución la inexistencia de delito. Y rechazó, en su momento, a la DAIA como querellante, por esa razón.
La apelación llevó nuevamente la discusión a la Sala I, la misma que ya rechazó abrir la investigación la primera vez con los votos de Eduardo Freiler y Jorge Ballestero, quienes hoy decidieron rechazar una vez más la denuncia original.

REUNION POR LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD El compromiso de seguir

Los juicios de lesa humanidad son “una política de Estado”. Así lo reafirmó la Comisión Interpoderes, dedicada a revisar la agilidad de esos procesos, cuyos integrantes –representantes de los tres poderes del Estado– se reunieron ayer por primera vez en el año. El encuentro fue convocado por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, a pedido de los organismos de derechos humanos, que querían manifestar sus “preocupaciones ante los principales problemas que afectan el avance de los juicios”. “Hablamos con libertad, fuimos escuchados y la mayoría de los integrantes de la comisión coincidió con nuestro panorama y nuestro requerimiento de acelerar los procesos”, informó Alan Iud, abogado de Abuelas de Plaza de Mayo.
La Comisión Interpoderes, creada por la Corte Suprema en 2008 con la función de acelerar los juicios por delitos de lesa humanidad, se había reunido por última vez en agosto de 2015. Lorenzetti prometió el nuevo encuentro hace dos semanas, cuando recibió a referentes del movimiento de derechos humanos que fueron a plantearle sus preocupaciones. Quienes participaron ayer destacaron la invitación que recibieron para participar de la reunión casi tanto como la “asistencia perfecta” allí de los representantes del Estado, todos funcionarios de “primera línea”: Lorenzetti fue junto a uno de los nuevos ministros de la Corte, Horacio Rosatti. La participación de otro ministro en la Comisión fue una señal auspiciosa para los asistentes. Además, hubo varios jueces de la Cámara Federal de Casación, encabezados por su presidente, Alejandro Slokar (Liliana Catucci, Ana María Figueroa, Ángela Ledesma y Gustavo Hornos). Estuvo la Procuradora, Alejandra Gils Carbó, la Defensora General, Stella Maris Martínez y los referentes de la Procuraduría de Lesa Humanidad, Jorge Auat y Carolina Varsky. Por el Poder legislativo asistieron la diputada Victoria Donda y el senador Juan Manuel Abal Medina. Y por el Ejecutivo fue el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj junto a Mariano Friedman y Brian Schapira, miembros de su equipo.
El encuentro fue “muy favorable”, en palabras del abogado Pablo Llonto, que compartió con Iud la comitiva que completaron Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Lita Boitano, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Carlos Pisoni, de Hijos; José Schullman, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre; Diego Morales, del Cels, Adriana Taboada, de la Comisión de Campo de Mayo y Carlos López de Belva, director de la Comisión de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados (FACA).
“Se ha logrado después de mucho tiempo que se reúna la comisión y que reciba a los organismos, y ha habido una coincidencia general en mantener la política de juzgamiento y en la necesidad de hablar de métodos y herramientas para acelerar los juicios como una preocupación de todos”, resumió.
Slokar abrió el juego a los organismos para que manifestaran sus demandas. Ellos entregaron un petitorio, basado en un informe de la Procuraduría de Lesa Humanidad, en el que se advierte “un colapso en el avance de los procesos en trámite, una disminución significativa de las causas que llegan a la etapa del juicio oral y una importante dilación en la confirmación de sentencias”. Propusieron algunas soluciones básicas, como agilizar el nombramiento de jueces para conformar tribunales, una tarea en la que tienen responsabilidad tanto la Corte, que debe asignar recursos; el Poder Ejecutivo, que debe enviar las ternas al Congreso y el Consejo de la Magistratura. Además, propusieron que tanto en la Corte como en la Casación se creen Secretarías dedicadas a analizar recursos relacionados con esas causas.
Almeida y Boitano hicieron un fuerte reclamo para que no se retroceda a 40 años en sus reclamos y le pidieron al presidente de la Corte que sea enfático en su mensaje acerca de que no hay marcha atrás. También solicitaron el control de las prisiones domiciliarias. Se escucharon además criticas a los jueces Hornos y Catucci por algunos de sus fallos y un respaldo a Gils Carbó.
“Lo importante fue que en el núcleo de la discusión todos estuvimos de acuerdo: hay que reforzar estos juicios, acelerarlos y cuidarlos”, concluyó Iud.

OPINION En el peronismo no sobra nadie

Por Nicolás Trotta *
Cuando uno camina las calles de Montevideo se siente en casa, somos dos países que separan una única nación. En el bar “The Manchester”, a metros del imponente Palacio Salvo, esperaba a Ricardo Ehrlich, uno de los científicos más reconocidos del Uruguay. Ricardo, integrante del Consejo Académico de nuestra Universidad, es uno de esos bichos raros de la política. Biólogo de profesión, logró equilibrar su actividad política con su vida académica. Militante de la izquierda, sufrió la prisión y el exilio durante la dictadura, doctorándose en Ciencias Físicas en Francia. Fue intendente de Montevideo entre 2005 y 2010, ganando con casi el 60 por ciento de los votos, y luego Ministro de Educación y Cultura del “Pepe” Mujica. Hoy ha vuelto al Instituto Pasteur, desempolvando su delantal, dividiendo su tiempo entre su vocación por la investigación y la unidad del Frente Amplio. Quizás porque una no existe sin la otra, sin la unidad del progresismo, con su compleja diversidad, el Uruguay se sumaría a la nueva ola neoliberal que golpea a nuestro continente, y la investigación científica sería un “privilegio” del pasado.
El Frente Amplio se presentó por primera vez a elecciones en 1971, sus militantes sufrieron la descarnada dictadura y la clandestinidad. El retorno a la democracia, en 1984, los ubicó en el tercer lugar, detrás de colorados y blancos, y con tenacidad pudieron acceder al gobierno 20 años después con la victoria del oncólogo Tabaré Vázquez. El Frente Amplio no estuvo, ni está, exento de tensiones en la diversidad de partidos y agrupaciones que lo conforman. Un crisol político compuesto desde expresiones de izquierda, como el Partido Comunista, a sectores de perfil socialdemócrata como Asamblea Uruguay, espacio liderado por el ex vice presidente y actual Ministro de Economía y Finanzas Danilo Astori. Han aprendido a convivir porque saben que las transformaciones sociales en democracia se realizan desde el Gobierno, son progresivas, llevan en general más tiempo que el deseado y que es necesario tener en claro quién es el adversario.
“En el Frente Amplio no sobra nadie”, es una de las primeras definiciones que me regala Ricardo apenas iniciamos la conversación. “Ustedes perdieron por muy poco, y nosotros no ganamos por tanto”. El ex alcalde de Montevideo sabe que el Frente Amplio debe construir sobre esa diversidad, teniendo en claro los ejes rectores e ideológicos de su gobierno. Los sectores conservadores avanzan en América Latina y es necesario abroquelarse con los que piensan mas o menos como uno.
El Golpe de Estado parlamentario en Brasil expone la nueva estrategia de los sectores conservadores. No fue un quiebre institucional sólo contra Dilma, Lula o el Partido de los Trabajadores, fue contra el Brasil de la distribución, contra el que pretende integrar al pobre, al negro, al mulato, contra el gobierno que le dio voz y derecho a los excluidos. Al fin y al cabo, la historia registra vaivenes entre modelos de distribución y de concentración de la riqueza y las oportunidades. En el primero están el Frente Amplio, el PT y el peronismo, y en el otro Colorados, Blancos, el PMDB, el PSDB y PRO/Cambiemos. Llevados a ese terreno no es tan difícil clarificar posiciones.
Cruzamos el charco, volvemos a la Argentina, y aparecen nuevas complejidades gracias al inesperado resultado electoral. Todavía muchos no comprenden la derrota, se buscan los responsables en rostros ajenos, pero pocas veces en los propios. El claro carácter reaccionario de las políticas del gobierno de Cambiemos son el principal motor de la unidad. Como en el Uruguay, desde el 10 de diciembre, queda trazada una línea clara entre el conservadurismo 2.0 y el campo popular, teñido este último por el amplio movimiento justicialista, un enigma sociológico que interrogan tanto a locales como extranjeros.
La política implica el desafío de construir con el que piensa diferente y de buscar carriles comunes de entendimiento, de acuerdo y diálogo. Frente al contraste de las políticas inauguradas la confluencia no debería ser una tarea titánica. Implica no perder la capacidad de rever los procesos políticos y tener capacidad para la crítica, pero también para la auto crítica. No es tiempo de maniqueísmos internos, es necesario trazar un acuerdo de políticas esenciales para ser presentadas a la sociedad y desde allí construir un gran frente que integre a todos. Sólo ampliando la base de la construcción política / electoral se puede acceder al gobierno. Comienza a ser claro que en el peronismo tampoco sobra nadie, y es la única expresión política para quien la construcción social y el progreso debe incluir a todos.
La realidad golpea principalmente al sector popular, jaqueado por el creciente desempleo, la consolidación del proceso inflacionario, la retracción de las políticas sociales, el crecimiento de la informalidad y la pérdida de la capacidad de compra del salario. Ya quedó enterrada la afirmación que perdiendo las elecciones se ganaba. Pero hasta quienes militaron la derrota merecen la conmutación de pena si queremos ser alternativa. En escasos meses se desarticuló una porción importante del incipiente trazado de transformaciones en el campo político y económico que llevaron más de una década impulsar.
La sociedad espera, deseosa, ser interpelada por proyectos que les hablen del futuro, y no sólo de lo realizado. El pueblo vota por expectativa. Eso explica en parte el reciente resultado electoral, más allá del creciente arrepentimiento social. Es necesario mirar hacia el futuro reivindicando lo realizado, pero remarcando lo que no se quiso, no se pudo o se hizo mal. Se debe ser claro en la condena de la corrupción, dentro y fuera del Estado. La corrupción es un mal que deslegitima, en primer término, a los procesos populares y luego debilita la política como instrumento de transformación social. Una agenda propositiva, amplia, que aborde los grandes trazos de las transformaciones sociales para impulsar el desarrollo y la distribución, tiene la capacidad de incluir a todo el peronismo, eludiendo las diferencias que el propio oficialismo alimenta.
El peronismo como movimiento debe promover la convocatoria de sindicatos, organizaciones sociales y empresarias, organismos de derechos humanos, estudiantes, científicos, intelectuales y demás fuerzas políticas del campo popular. Un contraste tan fuerte de modelos facilita los espacios de coincidencias. Es importante dejar en claro que hasta el dirigente más dialoguista del peronismo tiene una visión más progresista que el gobierno actual. Cada nuevo espacio o grupo que nace debe tener intrínseca la voluntad de debate, de consenso y de apertura permitiendo un ensamble creciente con otras expresiones populares.
La mirada diversa del peronismo es un activo invalorable, sumar la experiencia de quienes permitieron la “anomalía” kirchnerista, de quienes hoy asumen el desafío de inaugurar gestiones provinciales o municipales en plena turbulencia, de quienes revalidaron localmente sus gobiernos en las pasadas elecciones y de quienes lograron la unidad de la CGT y la masiva movilización expresada en la Marcha Federal, permiten imaginar un freno a las políticas neoliberales y obstruye cualquier posibilidad de reelección de Mauricio Macri. En democracia la realidad se transforma desde el gobierno, ya habrá tiempo para tensionar entre las diferentes expresiones si la sociedad le otorga al peronismo la posibilidad de volver a gobernar. En el peronismo caben todos, siempre que las ideas estén claras y los desafíos permitan abordar las transformaciones pendientes y la rectificación de los errores.
Imaginar una Argentina que resuelva sus problemas estructurales de inequidad y desequilibrio nos llama a repensar una perspectiva de desarrollo superadora de la transitada en el pasado próximo. Hubo transformaciones insuficientes en distintas dimensiones del entramado político y económico por diferentes razones: un inició extemporáneo, una incapacidad de construcción de consensos para evitar su obstaculización, y el impacto de la corrupción e incapacidad en diversas áreas del Estado. Se fue exitoso en los grandes trazos, pero poco se avanzó en la sintonía fina o en la institucionalización de las transformaciones.
El federalismo estuvo ausente de la agenda nacional, profundizando las desigualdades en nuestro territorio. Poco se maximizaron las oportunidades para impulsar la transformación de nuestra matriz productiva y la sustentabilidad de la economía y el empleo. No se avanzó en la reforma del sistema financiero y del régimen impositivo, instrumentos esenciales para transitar un país con mayor justicia social. Estos deben ser algunos patrones sustantivos de la Argentina del futuro.
Un peronismo que no logre la unidad puede llevar a que la sociedad busque ser rescatada por otras expresiones políticas, condenándolo a ser una confederación de partidos locales que sólo comparten su tradicional liturgia. Pero también es el peronismo quién presenta las mejores condiciones objetivas para construir una nueva mayoría. Sólo en la unidad de acción y pensamiento está la fuerza.
En el Frente Amplio no sobra nadie. En el peronismo tampoco. Son sabios los compañeros del Frente Amplio, tienen en claro donde está la contradicción principal. “¿Vuelve a la política, Erhlich?”, le pregunta el mozo del bar “The Manchester” a Ricardo al despedirnos. La tiene clara, dónde va a volver, si nunca se fue.
* Rector de la UMET / @trottanico

NUEVAS OPERACIONES EN EL CASO NISMAN El mail misterioso

Por Raúl Kollmann
La versión es la siguiente: A Alberto Nisman lo chantajeaban por un delito que cometía. No se sabe quién ni por qué delito. A raíz de ese chantaje, el fiscal le entregó documentación muy delicada a un hombre no identificado que, a su vez, le dio un sobre con los papeles a un tal Alberto Gil con la consigna de que los guarde por si a Nisman le pasaba algo. Cuando el fiscal apareció muerto, Gil abrió el sobre y constató que se trataba de “documentación delicada”. En el sobre, estaban además los nombres de dos periodistas a quienes se debían entregar los papeles en caso de que algo pasara. El problema es que Gil nunca pudo ser ubicado, los papeles no aparecieron y, por supuesto, tampoco está el sobre en el que supuestamente figuraban los nombres de los dos periodistas. En resumen, puro humo.
La desopilante versión figura en un mail que el inhallable Gil envió a la embajada de Argentina en España y que, según la agencia Telam, fue desclasificado en los últimos días y enviado al juez federal Julián Ercolini y al fiscal Eduardo Taiano. Por supuesto que el mail no es anterior a la muerte de Nisman, lo que hubiera significado que efectivamente el que lo escribió tenía algún dato de que podía pasarle algo al fiscal. El mail es de marzo de 2015. El que escribió ya conocía el desenlace y además de no aparecer en escena tampoco suministró la documentación ni nada que haga verosímil lo que dice.
La difusión de ese mail, sin un comentario de que no tiene la menor seriedad, es un nuevo episodio destinado a instalar la idea de que Nisman estaba hostigado por amenazas y que lo asesinaron por su labor como fiscal. Nisman recibió amenazas, pero fue en 2012, tres años antes de su muerte. El fiscal las denunció al instante, muy en línea con su forma de ser. No se trataba de nada sofisticado: fueron mails que no demostraban la existencia de información ni sobre el fiscal ni sobre su familia y que partieron de casillas claramente falsas. Una, a nombre de Al-Tahuid, la mezquita chiita de Buenos Aires. Otra a nombre de un espía que estaban en conflicto con Horacio Antonio Stiuso, el ex jefe de Operaciones de la SIDE, lo que motivo una causa a cargo de la ex pareja de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado. Se abrió un expediente por las amenazas, instruido por el juez federal Luis Rodríguez, un magistrado alineado en la escudería de Stiuso-Arroyo Salgado-Nisman. Los mails salieron de un servidor ubicado en Canadá, se usaron casillas falsas, pero no se verificó peligro alguno de 2012 en adelante. Desde la semana pasada se viene instrumentando una curiosa ofensiva con la hipótesis de que a Nisman lo mató un comando iraní, venezolano, kirchnerista. No se aportó ni una sola evidencia, sólo la opinión del ex espía Stiuso. Pero jugarretas como la del mail hacen prever nuevas maniobras y una ofensiva con centro, como últimamente, en Comodoro Py.

PEOR DISTRIBUCION DEL INGRESO Una Ciudad más desigual

La distribución de la riqueza empeoró en el segundo trimestre en la Ciudad de Buenos Aires respecto del trimestre anterior, según lo informó ayer el Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad. El coeficiente Gini, que mide el grado de inequidad del reparto de los ingresos, siendo uno el valor más desigual y cero el de equidad absoluta, trepó de 0,378 a 0,39 para la medición de la población ocupada. A su vez, el informe dio cuenta de la desigualdad que existe en el territorio porteño ya que si bien el ingreso per capita familiar medio de los hogares es de 11.399 pesos, en el norte llega a 15.220 pesos y en el sur promedia apenas 7452 pesos, mientras que en la zona centro es de 11.193 pesos.
A su vez. el ingreso total familiar medio de los hogares fue de 22.227 pesos, siendo el de los hogares residentes en el norte de la Ciudad (26.925 pesos) casi un 53 por ciento superior al de los hogares del Sur (17.656 pesos) y un poco más del 23 por ciento al de los del Centro (21.865 pesos) Del estudio se desprende que: el varón, en el segundo trimestre de 2016 ganó una media de 12.500 pesos, con un promedio de horas semanales trabajadas de 41 horas. La mujer ganó un promedio de 10.000 pesos con un promedio de horas semanales trabajadas de 34 horas.
La distribución por deciles de la población por ingreso per cápita familiar arrojó además que el decil de más bajos ingresos percibió un máximo de 2200 pesos, un 10 por ciento más que lo registrado en el cuarto trimestre del año pasado, aunque su participación en el total se redujo de 1,6 a 1,4 por ciento. En el otro extremo, se ubicó el 10 por ciento de la población que a fines del año pasado tuvo ingreso per capita familiar que iba a 16.250 a 70 mil pesos y ahora pasó a cobrar entre 19 mil a 176 mil pesos, elevando su participación en el total de 29,6 a 30,2 por ciento.
La distribución por deciles de ingreso de acuerdo a la ocupación principal de la población evidenció además que el 30 por ciento de los porteños gana menos de 8000 pesos por mes, con un primer decil que gana hasta 4000 pesos y concentra el 1,7 por ciento del ingreso y un décimo decil que cobra entre 26.000 y 190.000 pesos per capita, acaparando el 29,1 por ciento del ingreso total. En el cuarto trimestre de 2015, el primer decil también concentró el 1,7 por ciento, pero el último decil acaparó el 27,4, un 1,7 punto menos de lo que posee ahora.
Tanto el empeoramiento de la desigualdad que registra el índice Gini como la distribución del ingreso por deciles es consecuencia directa de la aceleración de precios que se produjo luego de la devaluación de diciembre, registrando la mayor inflación desde 2002 con un promedio anual superior al 40 por ciento, mientras que las paritarias de los trabajadores se cerraron en torno al 30 por ciento, evidenciando un pérdida importante en el poder adquisitivo. Para los trabajadores en negro la situación fue todavía peor debido a su menor poder de negociación.