miércoles, 15 de abril de 2015

El Tribunal consideró que se trató de delitos de lesa humanidad Condenan a seis años de prisión a la apropiadora de un nieto recuperado

El TOF 4 resolvió que Ana María Grimaldos es coautora de la retención y ocultamiento de Javier Penino Viñas, hijo de desaparecidos. "Creo que es sanador para él que la ley se haya cumplido", sostuvo Cecilia, la abuela del joven.

Condenan a seis años de prisión a la apropiadora de un nieto recuperado
Creo que es sanador para él que la ley se haya cumplido", dijo con los ojos llorosos Cecilia Fernández de Viñas apenas unos minutos después de que el Tribunal Oral Federal 4 leyera la condena por la apropiación de su nieto, Javier Penino Viñas, para Ana María Grimaldos. Seis años de prisión fue la pena otorgada por los jueces Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Leopoldo Bruglia a la única acusada por el robo del hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino, ambos desaparecidos. El esposo de Grimaldos, Jorge Vildoza, uno de los jefes de la ESMA, continúa prófugo de la justicia mientras su familia insiste en que murió años atrás en Sudáfrica bajo otra identidad.
En la parte resolutiva del fallo, el Tribunal rechazó los principales argumentos de la defensa de Grimaldos: declararon que los hechos fueron delitos de lesa humanidad y por lo tanto no están prescriptos, y consideró que la mujer sabía y participó de la retención y el ocultamiento del niño, así como en la falsificación de su partida de nacimiento y sus documentos de identidad. Por eso, la mujer resultó condenada como coautora del delito. El fallo no modificó sus condiciones de detención, por lo que continuará con prisión domiciliaria.
"Estoy emocionada. Estaba muy dolida por él, porque siempre dije que no me importaba que no me hablara, que estuviese lejos, pero sí que supiera quién es, quiénes fueron sus padres y cuánto lo buscamos y esperamos. Espero que esto a él le haga bien. Creo que es sanador para él que la ley se haya cumplido", celebró la abuela Viñas y agregó: "Él sabe quién es y yo se lo dije una vez: cada vez que se mire al espejo, va a ver los ojos de su madre y la cara del padre."
Javier Penino Viñas nació en las entrañas de la ESMA, durante el cautiverio de su madre, Cecilia, en 1977. Ayer, ya cerca de los 38 años, llegó temprano a los tribunales de Comodoro Py para presenciar las últimas palabras de la acusada antes de la sentencia.
Con un prolijo traje azul, el joven, cuya identidad fue restituida por Abuelas de Plaza de Mayo en 1999, ingresó a la sala y frenó el paso al pasar por la fila donde se encontraba su abuela. La saludó con un beso al igual que a su tío Carlos, y aceptó unos caramelos antes de seguir camino a los primeros asientos del público.
En simultáneo, ingresó Grimaldos. Tras agradecer al Tribunal, la acusada dijo estar pasando "un difícil momento", y se dirigió a los familiares de Javier Penino Viñas: "Siento muchísimo lo que han pasado", manifestó y dijo tener por ellos "un profundo sentimiento de pena". Tras esas palabras, los jueces convocaron a la lectura del veredicto para dos horas más tarde. Javier no se ubicó esta vez entre el público, sino junto a su apropiadora.
La pena fue recibida con gusto a poco por las querellas y la fiscalía, quienes habían reclamado 12 años de prisión para la acusada, sin embargo destacaron la importancia de haber llegado a una condena en esta causa paradigmática, en la que los imputados estuvieron más de 20 años prófugos.
"Para la fiscalía, el delito es más grave. Se probó el hecho y se logró una condena, pero la escala aplicable llega hasta 15 años de prisión y hay hechos que por su gravedad deben estar en la parte superior de esa escala", sostuvo Pablo Parenti, titular de la Unidad Fiscal de apropiaciones.
Los abogados querellantes Alcira Ríos, por la familia Viñas, y Alan Iud, de Abuelas, coincidieron en que la pena debería haber sido mayor, ya que la mujer pasó 24 años prófuga de la justicia. "Nos parece desproporcionada por la magnitud del delito. Rescatamos la condena y que quedó claro que Grimaldos sabía que Javier era hijo de desaparecidos", señaló Iud.
"Nos hubiera gustado que, aparte de ella, estuviera sentado allí Vildoza", manifestó Carlos Viñas, tío de Javier, y agregó: "Es reparador este juicio. Si bien nunca hubiéramos llamado a Javier como testigo, el hecho de que declarara primero le permitió estar durante todo el juicio, escuchar las dos campanas y creo que eso va a ser parte de un proceso de sanación lento, largo, para ir descargando esa mochila que le cargaron  de forma perversa y que llevó encima durante muchos años".  «

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