domingo, 5 de abril de 2015

El Kadri: la vida en militancia

Entrevista a Alejandro Tarruella, autor de  Envar "Cacho" El Kadri El guerrillero que dejó las armas. “Fue un tipo con una profundidad humana muy grande, aún en situaciones muy difíciles, un tipo de poner el cuerpo.
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Por Juan Ciucci
APU: ¿Por qué le interesa hoy contar la historia de Envar “Cacho” El Kadri?
Alejandro Tarruella: Yo venía trabajando en libros que tenían que ver con la década del ’70 pero desde otra perspectiva, quería sintetizar algunas historias de la “derecha” desde una mirada nacional y popular porque son portadoras de elementos muy importantes respecto de la historia argentina. Cacho me interesó porque es un tipo muy diferente en su lenguaje, en su historia personal y en lo que había significado, incidió con un recuerdo vivo muy sentido y positivo de su trayectoria. Fue el único tipo que dijo “las armas no”; apostó a la democracia del Estado de Derecho, en esto tenía diferencias con otras organizaciones. Si bien él tenía mucho respeto por Santucho, hizo un cuestionamiento de las cúpulas de las organizaciones armadas en ese momento. El Kadri fue un tipo con una profundidad humana muy grande, aún en situaciones muy difíciles. Un tipo de poner el cuerpo; de decir: “los menores a la guerrilla no van”. Y su visión del peronismo, es decir, ¿qué es lo que puedo privilegiar del peronismo?. Hay una visión general del análisis: “bueno, tomemos marxismo–leninismo, trotskismo, el peronismo es bonapartismo, el facilismo” y no se analizan los movimientos nacionales latinoamericanos.
Luego, en temas de la época hay elementos interesantes para analizar como por ejemplo cómo veía el peronismo a la Revolución Cubana, ¿qué pasaba en Argentina?. Existen otros datos que no se han tomado en cuenta, como la guerrilla paraguaya que se armó en Argentina. No aparece como un elemento importante cuando evaluamos la región, creo que eso es una medida cultural, resabios del mitrismo que están en la izquierda también. Había sido una guerrilla impulsada desde el poder político, dato importante para tener cuenta y ver si no hubo otros hechos semejantes donde algunos quedaron empantanados.
APU: Cacho también tiene la particularidad de ser un sujeto desfasado. Se adelantó a la guerrilla, lo metieron preso y salió en el ’73. Pareciera que quedó por fuera de todo lo que vino después.
AT: El fue uno de los fundadores de la Juventud Peronista, un tipo muy importante en toda la etapa de la resistencia, que estuvo preso con el intento insurreccional de Iñiguez en el ’60; salió previo a la asunción de Illia. Siempre militó y discutió con Perón el tema de la guerrilla. Perón quería tener un espacio para negociar y Cacho fue muy duro con Perón, al punto de decirle: “no vine a sacarme fotos, vine a recibir una orden”. La guerrilla en su caso parece la búsqueda de un acto político muy fuerte, que en ese momento fue muy difícil de solucionar en el peronismo. Bueno, fue el Plan de Lucha de la CGT y comenzaron a accionar hasta que vino Taco Ralo, que demostró que era posible rebelarse y mostró una actitud ética muy fuerte porque se bancó la tortura feroz. Cacho estaba casi muerto cuando sus familiares lo vieron.
Taco Ralo es un hecho importante que incluso sorprendió a Perón, que en un principio dice no saber quienes son, pero que rápidamente advirtió que estaban los norteamericanos; algo que pormenorizo en el libro a través del análisis de documentos.  Luego Cacho cae preso muchos años, y en ese marco viene el proceso de la cárcel de algunos sectores Montoneros que se rebelan contra la conducción, por ejemplo, y en lo que Cacho tiene que ver. En su salida en el ´73 vio que había que apoyar el Estado de Derecho. La cúpula de Montoneros no pensaba lo mismo porque, aparentemente, al rechazar el Ministerio de Acción Social previo a Cámpora, estaban preparando el campo. Para un tipo como Perón, un político avezado, era una señal muy clara. Eso quizá explica algunos movimientos de él; no los justifica, los explica.
APU: ¿Ese ofrecimiento a Montoneros del Ministerio de Acción Social por parte de Perón vos lo tomas como cierto?
AT: Sí, porque había hablado con Pepe Amorín que me detalló del tema. Sí, eso evidentemente es así, porque Perón pretendía que se metieran adentro. El tema era producir un salto generacional y en eso se queda con un ala recortada. Por eso vienen los malentendidos del episodio de Mujica. Estar al lado de Perón era prácticamente ser un enemigo. Mujica tenía un lado práctico que los muchachos no entendían.
APU: Es contrafáctico, pero el trasvasamiento generacional queda en el lugar que podría ocupar El Kadri, que conectaba la experiencia de la resistencia y la juventud….
AT: Es posible eso, pero hubo poca capacidad de diálogo porque él intentó el diálogo con los Montoneros. Con ciertas críticas que lo emparejan con Rodolfo Walsh, porque nosotros, hoy en día, leemos las críticas de Walsh y decimos que se emparenta mucho con lo que dice. Hay un análisis que es político-militar que es el siguiente: con 62 puntos de votos en una elección, no podes accionar militarmente. Creo que el Che decía que si un gobierno tiene el 15% de apoyo popular no podes iniciar un proceso de guerrilla… Por eso hubo una construcción de una línea que todo el mundo se volvió loco por eso, porque la guerrilla de Masetti fue un desastre, incluso la del Che en Bolivia. Es decir, hay errores, desde el punto de vista político–militar, que son graves. Estaba la línea de análisis de la corriente nacional que decía que no podías plantearte la guerrilla urbana en país en donde tenías un estatuto de peón de campo. Eso hoy en día tenemos que analizarlo, no le va a molestar a nadie. Lo que hay que analizar son los endurecimientos y ahí está el contraste con el peronismo: las organizaciones político-militares eran pequeñas y cerradas, no eran movimientos amplios como el peronismo. Los equilibrios y las tensiones tienen otro carácter; la flexibilidad tiene que ser otra.
APU: Otro de los aportes de Cacho es el libro Diálogos en el exilio, donde comienza a repensar de manera crítica lo que ha sucedido.
AT: Claro, me parece muy interesante lo que Cacho plantea: el desfasaje de los jefes de las organizaciones, la soberbia, la falta de implicancia con militantes de más abajo y hace algunas reivindicaciones de Perón y del peronismo. Cuando uno se funde de aliado o se va metiendo, el peronismo es un movimiento muy amplio. Hay que ver con visión crítica todo eso que sucedió desde el lado nuestro, porque nos va a servir. Cacho lo que plantea son varias cosas: primero, revalorizar el papel de la cultura; segundo, cuando se tiene una política de alianza, abrir los ojos al mundo. La cultura, en el caso de Cacho, fue importante en la denuncia de la dictadura. Incluso, él produjo una película como Garage Olimpo; muy fuerte, muy bien realizada. Desde el arte vos rescatas eso y lo transformas en un documento político con una mirada artística. Y luego, es el campo de posibilidades que te ofrece el Estado de Derecho con un gobierno popular.
Después, las críticas a la dirigencia, en lo que se emparenta con Walsh que hace una feroz crítica, que no se escuchan al principio, que aparece luego de su trágica muerte: si no se gana a las masas, no se está entre las masas, hay una derrota. Él planteó la acción de masas. Yo me identifico mucho con la visión de Walsh. Viví un momento durísimo con las organizaciones. Yo me fui en el ’78 corrido por Suarez Mason, dos veces seguidas me fueron a buscar. Me parece que ese campo de análisis es un campo interesante. No tenemos que esperar a que lo diga el enemigo. Los Derechos Humanos se lograron en un Estado de Derecho, en democracia, en el marco de un gobierno nacional y popular. Una de las cuestiones que me parece importante, es analizarlo en función de las nuevas generaciones. Muchas veces escucho que “La Cámpora no está preparada”, etc. Yo digo que se dejen de joder, a raíz de este atraso cultural, tenemos dirigentes bastante grandes en edad y no se produce el trasvasamiento. Ese trasvasamiento lo produjo el kirchnerismo. La primera cuestión es el compromiso de acompañamiento y, en segundo término, el derecho a hacer lo que tienen que hacer, a equivocarse, a formarse. Tenemos que acompañar ese proceso de cambio. El ’70 tuvo cosas muy importantes, pero lo que se vive hoy es lo importante. Siempre aclaro que hago análisis personales y en presente. Si estuviera en el ’76 no diría eso.
APU: En comparación con los ’70, está la cuestión de la formación. A veces se dice que en la actualidad la formación de los militantes es menor. ¿Cómo analiza esto?
AT: En dictadura, el campo de la conjetura es mucho más amplio. Muchos errores pueden provenir de ese campo. Los jóvenes de hoy tienen la práctica concreta en una realidad en transformación y yo creo que es una experiencia riquísima. Vienen mamando desde pibes al kirchnerismo y se han acercado por diferentes cosas.
La experiencia de los jóvenes de hoy es única e intransferible en el sentido que se hace sobre la práctica concreta de un gobierno que produce una transformación histórica. El gobierno de Perón tuvo cosas importantes, recuperación de capítulos referidos a la cuestión agraria, la Ley de Contrato de Trabajo, la reapertura de las paritarias. Hoy en día se va desde la reapertura de las paritarias a la Asignación Universal por Hijo, las políticas internacionales, la educación, la cultura, la reindustrialización y, encima, el logro de que el mercado interno, en los momentos más difíciles de este tiempo político, sostiene lo que el mercado externo no da. Son cosas que están viviendo en carne propia, nosotros lo analizamos con toda esa historia detrás. Las historias se reúnen cuando uno tiene capacidad de ver la riqueza de la experiencia del otro; eso hoy puedo vivirlo, en el ’73 no.
APU: Conectado con eso, Cristina le hace un homenaje a Cacho, lo reivindica, un poco conecta esas historias…
AT: Exactamente. Lo reivindica porque cuando Cacho murió, Néstor se quedó todo el día, viste esos gestos... se lo escuchaba decir: “¿Quién será ahora mi maestro?. Tenía una relación fuerte con él. Eso le suma un valor importante, en el contexto de cosas de hoy: no tenemos que tener miedo de criticar a un dirigente.
Néstor se llevó el viento por delante. Tengo una sensación muy emotiva: el último día de la despedida popular a Néstor, fui a la Plaza a las 6:30 de la mañana y estaba Curto, que me dijo: “Quise venir a esta hora porque quería ver la cara de la gente”. Y era cierto. Teníamos que vernos con los compañeros, decirnos algo. Veías a la gente ojerosa, cansada. Me acuerdo que me agarró congoja porque mientras caminaba por la Plaza me agarró un viento frío y yo pensé: “Es Néstor”. Se generó con las nuevas generaciones una especie de encuentro maravilloso. Mi sobrina Luminé tenía 5 años y armó un escándalo porque quería ir a ver a Néstor. Eso me parece que es una experiencia absolutamente única, inédita. Ahora se inaugura el “Centro Cultural Envar El Kadri” en Brasil, entre Defensa y Perú. Todas esas cosas van construyendo el cambio. Hoy tenemos un momento internacional bastante complejo, una elección, a mi modo de ver vamos a ganarla, pero la tensión la tenés hasta el último instante. Sin embargo, tenemos que ver cómo trabajar con los sectores medios. Posiblemente, tenemos la necesidad de producir cambios en ese terreno, en la dirigencia y en las estructuras hay que producir cambios en el sentido de democratizar más aún los debates.

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