sábado, 1 de diciembre de 2012

PERIODISMO INREPENDIENTE Y PERIODISMO MILITANTE, OPINION.

Entre el periodismo "independiente" y el periodismo militante
Por Luis Alberto Gramuglia

A partir de la sanción de la ley de medios, el periodismo en general fue puesto en entredicho. Los ciudadanos comenzaron a observar con mayor detenimiento el rol de los medios y de los periodistas que pasaron a ser objeto de cuestionamientos o de aceptaciones en función de lo que expresan cada uno.

Los términos "monopolio", "oligopolio", "medios hegemónicos" comenzaron a ser términos corrientes. Se inició una etapa en la que los medios con posición dominante fueron puestos bajo la lupa.

Los grupos concentrados, aquéllos que dominaron durante décadas la agenda pública, imponiendo los temas a partir de una hegemonía conseguida mediante actos de connivencia con la última dictadura cívico militar o con gobiernos democráticos permeables a sus demandas, están siendo sometidos al escrutinio público.

Nadie duda hoy que el Grupo Clarín, con sus 240 señales, sus múltiples negocios en el sector de la comunicación, su alianza con el diario "La Nación" en Expoagro constituye el mayor conglomerado mediático. Opera como una verdadera oposición al gobierno nacional y popular a partir de la mentira, la manipulación informativa, el ocultamiento de la noticia, las operaciones de prensa y todos aquellos artilugios a los que pueda apelar para entorpecer, menoscabar este proyecto.

Fue este Grupo el que más cautelares presentó para impedir la plena aplicación de aquella ley aunque ahora la Corte Suprema estableció que el próximo 7 de diciembre vence el plazo para que todos aquellos que posean más señales que las permitidas se adecuen a lo establecido por el artículo 161 y que volvió a pronunciarse en tal sentido ante una nueva presentación del grupo que pretendía ampliar la vigencia de la cautelar que lo beneficia.

Por cierto, ese Grupo --acostumbrado a imponer sus condiciones a gobiernos timoratos-- no concibe que deba ajustarse a la legislación vigente, desdeña el respeto a la ley que, como en este caso, fue votada por el Congreso con importantes mayorías.

Fue este gobierno el que puso blanco sobre negro de que modo algunos medios favorecieron el silencio que los militares genocidas impusieron durante aquel período. Fueron funcionales a la estrategia de los represores para ocultar las atrocidades que se cometían. Por cierto, tal silencio tuvo recompensa: la empresa Papel Prensa que fue arrebatada al grupo Graiver en la mesa de torturas. En esta connivencia no sólo estuvo "Clarín" sino también "La Nación" y "La Razón" empresas que siempre creyeron que quienes controlaban el papel controlaban a la prensa. En ese marco fue que impusieron reglas de juego abusivas en cuanto a la producción, distribución y precio de ese insumo crítico.

Ahora la actividad fue declarada por ley de "utilidad pública" por decisión de este gobierno. Se terminó esa concepción del "patrón de estancia", de contar con un insumo que les permitía borrar, cuando se lo propusieran, a cualquier competencia que les pudiera hacer sombra.

Pero los medios, sean electrónicos o gráficos, están hechos por personas que, por cierto, no son neutras en cuanto a lo que dicen o escriben, sea porque se lo impone la línea editorial del medio en que se desempeñan o por propia convicción personal.

Los periodistas --que de ellos se trata-- asumimos durante mucho tiempo que su actividad estaba exenta de cualquier comentario, sea crítico o benévolo. Cuando su trabajo comenzó a ser evaluado, a ser puesto en tela de juicio, muchos de ellos, autoproclamados "independientes" pusieron el grito en el cielo. Reclamaron que no se los hostigara, que no se les impìdiera decir lo que quisieran y llegaron al colmo de afirmar que estaba en riesgo la libertad de expresión. Esta forma de victimizarse se correspondió con un feroz ataque al gobierno a través de tapas, notas, editoriales y comentarios en TV y radio que apuntaron a generar un clima destituyente que tuvo su punto más alto durante el conflicto por la resolución 125 en 2008 y se reprodujo luego de la derrota electoral del FpV en la provincia de Buenos Aires al año siguiente.

Ese clima intentó ser reproducido en la marcha de los caceroleros, en el intento sedicioso de prefectos y gendarmes y en el "paro piquetero" convocados por gremios opositores al gobierno.

Ante este grupo de empeñosos muchachos de la comunicación, fieles en representar los intereses de sus patrones, están quienes asumen ser periodistas militantes, comprometidos muchos de ellos, con esta causa nacional y popular.

Fueron tratados de "mercenarios", "pagados por los K", "corruptos", incapaces de un pensamiento crítico, como si los otros lo tuvieran.

Fueron escarnecidos, injuriados sencillamente por pensar distinto, por acordar con este modelo y expresarlo con total libertad del mismo modo que aquéllos desacreditan la obra del gobierno o agreden con comentarios incalificables a la presidenta.

El grupo Clarín hasta llegó a pedir prisión para periodistas y funcionarios que solo dijeron lo que pensaban que, evidentemente, no era lo que esa corporación deseaba que dijeran.

Quien esto escribe no es neutro; defiende este modelo transformador. Por eso me parece interesante considerar de que modo los periodistas --en una enorme mayoría-- expresan su ideología, sus adhesiones políticas según el medio en el que se desempeñen.

Un poco de historia
Hagamos un poco de historia. En la década del `40 los matutinos "La Prensa", "La Nación" y "El Mundo" y los vespertinos "La Razón", "Crítica" y "Noticias Gráficas" eran hostiles al gobierno del general Farrell y del entonces coronel Juan Perón.

Ninguno de esos diarios pudo advertir el cambio que se avecinaba e incluso trataron con desdén, con desprecio oligárquico la jornada del 17 de octubre de 1945.

En cambio "La Epoca" llamó al pueblo a ir a la plaza de Mayo a pedir por la inmediata liberación de Perón.

A su vez, "Democracia" o "Tribuna" eran de los pocos medios que se oponían a la Unión Democrática ese contubernio de radicales, socialistas y comunistas prohijados por el embajador de EE.UU. de entonces, Spruille Braden.

Perón, en el `46 cuando asumió la presidencia contaba con "La Epoca" como uníco diario claramente oficialista. Cuando fue derrocado el gobierno justicialista manejaba una cadena que integraban "La Razón", "Democracia", "El Laborista", "La Epoca" y "Noticias Gráficas", además de cinco diarios del interior.

Otros medios adeptos que no integraban esa cadena eran los de la Editorial Haynes ("El Mundo" y numerosas revistas), "Crítica" y "El Líder".

Perón dijo que "la prensa al servicio de intereses mezquinos es socialmente injusta, vulnera la independencia económica y coarta la soberanía política. En 1955 cuando teníamos todos los medios a nuestros favor los militares nos sacaron a puntapiés. Y en 1973, con todos los medios en contra, volvimos y ganamos las elecciones". Confesión del líder justicialista sobre que no es bueno que un gobierno tenga una prensa absolutamente adicta?

Un párrafo aparte merece el caso del diario "La Prensa" que calificaba a Perón, durante la campaña electoral, como "el candidato no democrático". Por cierto, dio su entusiasta apoyo a la Unión Democrática. Este diario y "La Nación", antes de las elecciones de febrero del ´46, le dieron un 90% a la información de la UD y el resto a la del peronismo.

Ya había aparecido "Clarín" fundado por Roberto Noble.

La expropiación de "La Prensa"
El 12 de octubre de 1951, durante el primer gobierno peronista, el Congreso que tenía mayoría del oficialismo, aprobó la expropiación de "La Prensa" que pasó a ser manejada por la CGT luego de un conflicto gremial.

Sobre este matutino hay un libro editado por el Sindicato de Luz y Fuerza de la Capital Federal que se titula "Cien años contra el país" y que define la posición ideológica del diario de los Paz.

Estuvo en contra de Hipólito Yrigoyen y a favor de Alvear, promovió la restauración oligárquica y se solazó con la década infame en la cual fue protagonista esencial. Se congratuló que la Argentina se convirtiera en una colonia británica, ignoró el 17 de octubre, ayudó a articular la UD y acompañó todos los golpes militares.

Decíamos que en 1951 el diario pasó a manos de la CGT. Quien fue el miembro informante en la sesión en que se dispuso expropiar el matutino? El diputado John William Cooke. Conviene repasar algunos tramos de su memorable discurso. Decía Cooke que "nosotros estamos contra "La Prensa" porque creemos que diarios de esa clase son los que han minado las bases de la nacionalidad; creemos que "La Prensa" es uno de los obstáculos, como hay muchos otros en el continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de reivindicaciones proletarias en Latinoamérica".

"Nosotros --continuaba Cooke-- estamos con los obreros y estamos contra "La Prensa" porque "La Prensa", por supuesto, siempre estará, como lo ha estado hasta ahora, contra los obreros y contra nosotros".

Denunciaba que en países del continente y en Europa se hubieran levantado voces "de protesta contra el llamado "atropello contra "La Prensa".

"No se puede confundir prensa libre con la empresa periodística que persigue un negocio (...) Es evidente que estas empresas comerciales podrán, inclusive, tener una orientación determinada pero que su fin primordial es el fin de todas las empresas capitalistas: el beneficio que obtengan sus capitales, impidiendo en lo posible la actividad gremial" y citaba a Yrigoyen que esto decía sobre ese tipo de periodismo: "Los pueblos siguen afrontando la lucha contra el vicio y la impudicia triunfantes, sin contar ni siquiera con una prensa nacional que levante su mente y juzgue los sucesos en su verdadero significado".

Cualquier semejanza con medios de la actualidad es pura coincidencia.

Por supuesto, la llamada revolución libertadora restituyó el diario a sus antiguos propietarios como no podía ser de otro modo.

De la década del '60 para acá
A mediados de 1966 fue derrocado el gobierno del ex presidente radical Arturo Illia que había triunfado en las elecciones del ´63 de las que el peronismo no pudo participar por estar proscripto.

Entre el 9 y el 20 de junio de aquel año, "Le Monde", "The Times", "La Prensa", "El Correo de Lima" y "Newsweek" coincidían en que la crisis del gobierno "era terminal".

"El gral. Onganía será presidente de la Nación" titulaba a todo el ancho de su portada el diario "La Razón".

En 1968 sale a la calle el diario de la CGT de los Argentinos en donde escribían, entre otros, Rodolfo Walsh y Horacio Verbitzky cuya impronta era la defensa irrestricta de los derechos de los trabajadores.

Dos años despues, aparece "Correo de la Tarde" que dirigía el ex ministro de Bienestar Social de la dictadura, Francisco Manrique.

En 1971, "El Cronista Comercial" se transforma en un diario general y pasa a llamarse "El Cronista" que dirige Rafael Perrotta desaparecido en 1977.

En el ´71 se comienza a editar "La Opinión" de Jacobo Timerman que produjo un fuerte sacudón en el mercado editorial argentino por la consistencia de sus artículos y la prolijidad con que eran encarados los temas en debate.

En "Clarín", mientras tanto, moría su fundador en el ´69 haciéndose cargo de la dirección del matutino su esposa, Ernestina Herrera acentuándose sus vínculos con el desarrollismo. Asume Oscar Camilión como jefe de Redacción y se suman otros dirigentes partidarios como Octavio Frigerio y Carlos Zaffore. También se suman en funciones aún no expectables tres personas que hoy tienen cargos de relevancia: Héctor Magnetto, José Aranda y Pagliarlo.

Por entonces, el diario "Mayoría", claramente alineado con el peronismo, era uno de los pocos medios que comulgaba con ese ideario.

En el ´73, el Partido Revolucionario de los Trabajadores compra la marca "El Mundo" y edita un diario que reflejó el pensamiento político de esa agrupación aunque su presencia fue efímera ya que debió cerrar al año siguiente.

En ese año, Montoneros saca "Noticias" que tenía la particularidad de ilustrar su tapa con fotos que eran verdaderos editoriales. Apareció en noviembre del ´73 pero fue clausurado en agosto del año siguiente.

También hay que recordar la existencia de las revistas "El Descamisado" de la organización Montoneros y "El Caudillo" que editaba Felipe Romeo y que expresaba a la derecha más recalcitrante del peronismo. Una de sus tapas más emblemáticas fue aquella que decía que "El mejor enemigo es el enemigo muerto". Fue un pasquín que marcó a muchos compañeros que luego fueron masacrados por la Triple A.

En plena dictadura cívico militar, el genocida Emilio Massera publica el diario "Convicción" que intentó constituirse en plataforma de sus sueños de ser presidente con el apoyo de un sector del peronismo.

En 1982 se publica "La Voz" que edita Intransigencia Peronista de Vicente Saadi y ese mismo año sale "Tiempo Argentino" dirigido por Raúl Burzaco este ligado a la Junta Coordinadora de la UCR. El primero cerró en el ´84 y el segundo en setiembre del ´86.

Una digresión: recordemos de que modo la prensa en general manipuló la información vinculada con la guerra de Malvinas del mismo modo en que fue abonando el terreno para convencernos en el ´76 que el derrocamiento del gobierno peronista era un hecho irreversible.

Acaso suponemos que quienes dirigían o trabajaban en esos medios tenían posiciones neutras, eran asépticos respecto de la realidad que los circundaba? Trabajar en "Mayoría" o en "Convicción" no suponía cierta adhesión a una determinada línea editorial emparentada, en el primer caso con el peronismo y en el segundo con un genocida?

Podemos ser tan ingenuos como para suponer que los medios son simplemente instrumentos de la comunicación sin ninguna ligazón con intereses que, incluso, están por fuera de los estrictamente editoriales?

Hoy confrontan esas posiciones antagónicas: quienes presumen de "independientes" (habría que preguntar respecto de qué o de quiénes son independientes) y quienes creen en un periodismo militante, comprometido, que asume riesgos.

Más de un centenar de trabajadores de prensa están muertos o desaparecidos precisamente por su militancia en los medios en los que se desempeñaban. No fueron simples espectadores en una determinada coyuntura sino que fueron protagonistas insoslayables de una época terrible.

Walsh es el más vívido ejemplo de la militancia en periodismo. Su Carta Abierta a la Junta Militar que publicó en el ´77 año en que fue asesinado en una emboscada de la Marina, constituye una pieza genial, imperecedera de quien asumió la profesión como un acto de servicio a la verdad y la ética sin las cuales el ejercicio del periodismo pierde su esencia.

GB

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