martes, 1 de noviembre de 2011

IN MEMORIAM.




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N° 750 - In memoriam
‹ - › | 5 de Octubre de 2011 ≈ 7:45 |


Hace tres semanas, con más de setenta años, partió hacia la Morada santa doña Nelly Cortés de Aimetta, madre de nuestra amiga Ana Colotti, una predicadora ejemplar y una combatiente incansable de la batalla terrestre y de la batalla celeste.

Acompañó con sano entusiasmo los actos pacíficos de sus dos hijas, Ana y Liliana, cuando éstas de muy jóvenes supieron abrazar ambas el peronismo, aunque a través de distintas organizaciones de cuadros, hecho muy común en los difíciles pero fecundos años 60 y 70. En la tenebrosa noche de 1976 Liliana es secuestrada y permanece desaparecida desde entones. Nelly se suma a las valientes rondas de Plaza de Mayo y opta en 1986 por separarse de Hebe de Bonafini y crear la Línea Fundadora de las Madres junto a Nora Cortiñas, Taty Almeida, Carmen Cobo, María Adela Gard de Antokoletz y muchas otras. Sin embargo, dicen los que la conocieron bien que nunca se le escuchó una palabra de odio, rencor o deseo de venganza a causa de esa espina que le atravesaba el corazón, la más dolorosa que una madre pueda portar. Supo transfigurar ese dolor en vocación social hacia los débiles y desposeídos. Y así buscar justicia militante mientras sembraba la paz y construía el Reino.

Es que en ese corazón se acrisolaba su amor a los humildes y su amor a Dios, traducido en su fiel servicio y compromiso en la Iglesia Metodista de Garay y Solís del barrio de Constitución.

Una amiga supo escribir: “Silencio y paz… Se acabó el combate. Ya no habrá para ella lágrimas, ni llanto ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras. Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente a nuestra amiga entrañable que se nos fue. Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos, duerma su alma inmortal para siempre en paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia… Silencio y paz…”.

“He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su manifestación” [2 Tm, 4; 7 y 8].

Nelly, fuiste un ejemplo de vida, porque diste testimonio de la gran advertencia del apóstol José Martí: “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. Que Dios te bendiga, te reúna al fin con Liliana, les muestre a ambas su rostro, les otorgue su gracia y las salve.

Amén.

GB

1 comentario:

  1. hermosas palabras!!! me emocionaron aun sin conocer demasiado la historia, por no haberme tocado vivirla. saludos. Barby

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